domingo, 5 de diciembre de 2010

LA HORA DE LA RELIGIÓN

[Puntaje: 9]

De los productos humanos, la religión y el arte son aquellos que permiten la elevación del Espíritu y su acercamiento a ideas supraterrenales. Pero quizá sea la divinidad, o lo que ella represente según nuestra formación, un buen término para denominar este contacto. Por su parte, el psicoanálisis ha planteado que esta experiencia individual y social tiene su origen -y, en ciertos casos, también su finalidad- en las profundidades del Ello. Todo podría resolverse con una apelación a la irracionalidad de los sentimientos o a lo simbólico, pero tanto los unos como los otros tienen su asidero en la realidad humana. Marco Belocchio logra con excelencia plantear todas estas cuestiones en un film que, merecidamente, ganó la Palma de Oro en Cannes (¡en el 2002!).
El disparador argumental es ya de por sí bastante novedoso. Ernesto (Sergio Castellito), un exitoso artista plástico, es consultado por las altas cúpulas de la Iglesia Católica para cerrar las operaciones en torno a la beatificación de su madre, asesinada por uno de sus propios hijos en un arranque de ira de éste. No obstante, el protagonista descree de la actitud de mártir de su madre, con quien no compartía el modo de manejar a la familia. Esta postura no será, empero, compartida por su ex-esposa y el resto de sus familiares, quienes ven en la beatificación una oportunidad de ascenso social. A partir de allí, los arreglos, las mentiras y las diatribas sentimentales del personaje protagónico habrán de caracterizar a la sociedad italiana como una comunidad extremadamente ligada a la institución religiosa y a la obra del artista como una de las más mágicos aportes del inconsciente individual.
Es menester destacar que Belocchio logra generar un aura especial para esta película que está teñida del lenguaje (artístico) del inconsciente. Los cuadros de Ernesto son ensueños y las escenas (y los cuadros de las mismas) tienen el color de un "como si", donde desparpajo y tragedia se combinan para incentivar la línea psicoanalítica que atraviesa la obra, como bien ya puede deducirse del subtítulo del film: "la sonrisa de mi madre". La inteligencia del director/guionista se encuentra en los detalles -en escenas- que condensan las ideas que han de tocar el espíritu del espectador. Una de ellas es crucial, la entrevista cuasi de diván del sacerdote a Ernesto en el almuerzo del comedor de caridad.
Quien se acerque al film se verá tentado a situar el desarrollo del mismo por fuera de lo real. Las situaciones que se suceden rozan lo cómico o son anacrónicas y tan poco ordinarias que exceden la estética realista de la película. Pues la realidad puede no cruzarse con lo mágico, aunque sí debe el inconsciente tener un conflictivo -y rico- vínculo con ésta. Por fortuna el director decidió inteligentemente incluir el motivo del crimen como "cliff hanger", ya que sólo si la madre de Ernesto se comportó como mártir puede ella ser beatificada -sin mencionar que, además, tuvo milagros que fueron "probados". De esta manera, la combinación perfecta entre sutileza, inteligencia y entretenimiento corona a La hora de la religión como un ejemplo del buen cine que realiza Marco Belocchio, uno de los mejores cineastas italianos de la actualidad (como se demostró con Vincere).
Finalmente, todo podría resumirse en el personaje del hijo de Ernesto e Irene: conflictos familiares y aspiraciones místicas. Todas las sociedades y todos los seres humanos tenemos una fachada y un interior. Sólo que quizá sea erróneo situar lo interno y lo externo como dos lugares incomunicados. Toda organización es tan simbólica como real e histórica, de manera que cuando algo extraño irrumpe en su seno, las consecuencias posibles son el cambio o la reacción conservadora. Muchas veces ellas sacan lo peor de nosotros, pero esta es la única vía para la autoconciencia, que nos muestra la eterna regencia de nuestra imaginación creadora.

Hernán A. Manzi Leites

sábado, 13 de noviembre de 2010

EL BOSQUE

(Puntaje: 8)


Tortuosos son los caminos del cine de suspenso, y más aun los del cine argentino que se atreve a encarar producciones de este género. Pero el bosque tiene, por otra parte, ese toque de "terror" que lo acerca a films como Revelaciones y el grado de "fantástico" suficiente como para haber sido presentado en el festival Buenos Aires Rojo Sangre de este año 2010. Afortunadamente, viene en copia de 35 mm y en un hermoso cine como el Gaumont todos podremos disfrutar de una muy buena obra con calidad y a precios ajustados.
La crítica ha sugerido que El Bosque sería una reversión del mito del Minotauro. Si bien las alusiones al mito de Teseo y Ariadna son obvias, éste fue para el film de los jóvenes Eugenio Lasserre y Pablo Siciliano una inspiración. Lo demás viene con las características mismas del suspenso: la sensación de no hallar salida alguna, herencia de Hitchcock y tantos otros. En ese embrollo se encuentran dos mochileros, la alusivamente denominada Ariadna (Paula Brasca) y Martín (Martín Markotik), al perderse en el medio de un bosque y acceder a la invitación de un solitario y extraño hombre, Dannenberg (Oscar Pérez), de quedarse al menos una noche. A partir de allí, la estancia se prolongará, dado que el sitio es pertinente para la investigación ornitológica de Ariadna y Dannenberg conoce del tema y, a decir verdad, no tiene otra cosa que hacer. En ese punto Martín adquiere una centralidad inusitada, dado que se distancia de Ariadna y se enfrenta con el dueño de casa, quien por cierto, sabe cazar y utilizar un rifle.
Si volvemos a la cuestión del mito del Minotauro, deben destacarse dos conceptos: la cacería y la circularidad. El constante acecho de los protagonistas masculinos entre sí -botín femenino de por medio- y las referencias al tiempo y a la ingesta de carne no son sino referencias de un inevitable destino: el que ha sellado que del bosque no hay escapatoria posible.
Es menester felicitar a todo el equipo de producción, pues consiguieron desarrollar (con la ayuda de la facultad de Bellas Artes de La Plata) una película definitivamente redonda. Cuando los films no pretenden ser más de lo que lograron ser, entonces nos enfrentamos con un trabajo bien encarado -malo o bueno, eso lo dirán los espectadores. Pero lo que trae más felicidad es que una realización argentina se preste tan bien a un género que sabe cultivar perfectamente y que muchas veces pasa desapercibido por el INCAA (aunque en este caso Liliana Mazure haya asegurado su presencia en la Avant Prémiere).
Por último, haré lo que se espera que los críticos hagan, sugerir o recomendar un film. El Bosque destila juventud y a esos jóvenes que se van de mochileros o que quieren divertirse con un poco de naturaleza, sangre y locuras, la presente película encajará como anillo al dedo con su gusto. Personalmente, no pude olvidar aquellas púberes noches de Scream y de cómo Wes Craven resucitó su terror teen con nosotros -y aclaro que no soy tan viejo: fue en VHS. Quizá esas tardes de cine sigan existiendo, pero la situación de los cines y la del cine en particular me hace descreer de esa posibilidad. Los films "alla Rojo Sangre" tienen ese aspecto retro tan placentero y que les otorga eternidad, pues los morbos, las fantasías y los traumas siempre, decía el viejo Freud, salen por alguna parte. Guardemos esas atrocidades para el arte.

Hernán A. Manzi Leites

lunes, 8 de noviembre de 2010

AGORA

(Puntaje: 7)

Los realizadores cinematográficos se habían desacostumbrado a producir films épicos donde lo esencial de la guerra no fuera otra cosa que su misma violencia y los contenidos, "valor", "coraje", "romance" y "tiranía". Pero de Alejandro Amenábar podíamos esperar otra cosa. Él siempre tiene la delicadeza de crear películas que placen al público general y, tratan, a la vez, temas delicados y profundos, como la muerte (y su más allá) y el maltrato a los seres humanos. Hay también en sus obras expresiones fundamentales de compasión, que surgen tras la exposición tanto de las virtudes como de las miserias humanas.

Agora es una historia de la Alejandría del Siglo IV d.C., que es a la vez una pequeña concentración de la historia cultural del milenio, aclárese, occidental. La protagonista es la filósofa Hipatia (Rachel Weisz), inteligente y virtuosa mujer que enseña a distintos jóvenes, incluidos (aunque "de rebote") los esclavos que la sociedad romana, así como la griega, mantenían como pilares de su economía y cultura. Entre ellos se encuentra Davus (Max Minghella), quien ha logrado cultivar la ciencia astronómica impartida por Hipatia, gracias al amor, como siempre casi obsesivo, que siente hacia la joven y poderosa dama, hija de Theon (Michael Lonsdale), un anciano con un elevado cargo político. Pero esa paz intelectual será rápidamente interrumpida por la intervención de los cristianos, quienes con un discurso de solidaridad por los más pobres, adquieren gran popularidad, hasta el punto de desplazar, por orden romana, a los griegos de su Serapeo, destruyendo en una orgía de odio toda la biblioteca de Alejandría. Hipatia, debe huir y continuar con sus estudios en otro sitio, aunque la cultura que vio nacer toda su filosofía haya entrado en una época de oscuridad.
He leido algunas críticas severamente negativas respecto de esta nueva producción de Amenábar. Es que uno puede dejarse atrapar tanto por lo positivo como por lo negativo que está en Agora. Quizá lo más criticable sea la simplicidad o superficialidad con la que trata los movimientos sociales de la época: edad media oscurantista, la ciencia es buena, el esclavo se enamora de su ama. No obstante, esta claridad es, a la vez, una virtud -si se prefiere verlo así- en tanto concentra conceptos y los expone "para la divulgación" en una obra entretenida y bella. Pues la belleza está presente en esta película y presta espacio para una discusión bastante seria, la de la relación entre lo bello y lo verdadero. Las imágenes satelitales y astrales que pone Amenábar cobran sentido cuandCursivao se vincula la belleza y grandiosidad de las mismas con aquello que suscitaba el incesante deseo de conocer de Hipatia. Qué extraño, pensaría cualquiera, este tipo de exposición en una época donde ese tipo de imágenes no existían. Sin embargo, eso es lo que el cine permite. Algunos detalles y escenas de la obra generan un sentimiento tan atemporal como contemporáneo; no por su "vigencia", cual trasposición de contenidos, sino porque ese es el modo de comunicar un sentimiento hoy.
Y para los que deseen algo un poco más new age, podrán discutir la problemática del rol de la mujer y su relación con el poder y el conocimiento. Como he dicho más arriba, a Amenábar fascina hacer sufrir a sus protagonistas en vistas a un objetivo pedagógico. Si por todo lo dicho alguien imagina arduos combates filosóficos sin sangre, temo decepcionarlos. El padecimiento no es menor que en Tesis, sin tripas, aunque sin "metamensaje" tampoco: se trata de un sintético relato de odios mutuos. Finalmente, hay algo que es menester mencionar, a saber, la posible interpretación "derechista" que propone Amenábar, la turba enardecida e inculta. Sólo posible, pues a veces la turba es enardecida y otras tantas, inculta, pero que la ciencia y la filosofía sean completamente inocentes, eso sí es de dudar. No hay conocimiento puro, ni política pura, todas se mezclan y, en Agora aparece más la influencia de la filosofía sobre la política y el padecimiento de la filosofía por el accionar despótico de los poderes instituidos. La carencia del film es, entonces, no hacer ver la urdimbre ideológica (¡y no humanista!) del pensamiento de aquella época y de todas. Aunque quizá sea esta una expresión de deseo, y no las ideas que yacen en la cabeza de don Alejandro Amenábar.

Hernán A. Manzi Leites

martes, 2 de noviembre de 2010

COMPETENCIA INTERNACIONAL DE CORTOS IV (BARS XI)

Se proyectó el último segmento de la competencia internacional de cortos. Hay cosas para ver, muy distintas, de calidad respetable, pero a la vez no tan descollante. No obstante, como siempre hemos de elegir alguno de los trabajos y destacarlo como posible ganador de la serie.

INTERVIEW (Sebastian Marka) Alemania
[Buena ***] !

Corto alemán de considerable producción, en donde el papel del entrevistado y entrevistador se invierten, para confirmar a los nuevos paladines de la comunicación que el lugar de poder puede ser también el del otro lado del escritorio. Más cuando se la pasa asesinando mujeres, y quién sabe si no hasta la propia esposa.
Muy buenas actuaciones, puro guión y bastante Hitchcock. Si bien en un primer momento parece predecible, siempre puede haber otra vuelta de tuerca.
Nota: ganadora del mejor director de cortometraje

BIRDBOY (P. Rivero/A. Vázquez) España
[Muy buena****]

Película de animación pesimista sobre los sucesos que se desenvuelven después de la explosión de una fábrica. La oscuridad cubre las almas de todos los protagonistas (representados por animales, como el pájaro que no puede volar, Birdboy) y, aun así, se ve el amor. Lamentablemente, empero, el odio reluce más.
Alegoría de la discriminación y las penas adolescentes, tiene todo para convertirse en un corto de culto "Emo", cual si fuera un film de Tim Burton, pero con cocaína y armas posta.

PROTOPARTÍCULAS (Chema García Ibarra) España
[Buena***] !

Hilarante relato de un viajero en el tiempo que descubre en el futuro la protomateria, pero, por un error en el experimento, retorna al pasado prácticamente desintegrado, sólo sostenido por un traje especial.
La totalidad del corto son fragmentos de la vida cotidiana de este hombre en una suerte de traje de astronuata, lo cual produce un efecto cómico, bastante simpático. Se emplea un relato en off y el blanco y negro para darle un "efecto Chaplin" que rinde sus frutos.

DE CONTEMPTU MUNDI (Lucio Rojas) Chile
[Buena ***]

Relato bien llevado acerca de una investigación policial en torno a los crímenes de un hombre que asesina mujeres que se practican abortos.
Lo positivo del corto es, por un lado, su buena confección y cámara y, por otro, el hecho de poner en el tapete un tema tan rechazado en Chile como la legalización del aborto. Como siempre, el terror pone su énfasis en los aspectos sociales. Sin embargo, hay una sensación de insatisfacción y de falta de sazón a este trabajo, a excepción de una sugerente mirada final en el espejo.

CHLOE AND ATTIE (Scooter Corkle) Canadá
[Buena***] ?

Dos mujeres ancianas, una muy enferma, la otra borracha. El aspecto de la enferma y su relación igualmente patológica parece otorgar lo más tétrico del corto. Sin embargo, luego deriva en inexplicables habilidades de una de ellas, algo fuera de lugar. Se agrega un misterio a otro, pero meramente superpuestos. Muy buen maquillaje y actuaciones, como producción de "Primer mundo", se cuida el detalle.

DUE LOW FI (Tetsuo Lumiere) Argentina
[Buena ***]

Brevísimo trabajo de 3 minutos filmado con cámara de celular en el que se hace alusión, en un duelo ficticio, a los diferentes tipos de "tomas" de la filmación (shooting). Alegre y divertido, no sirve tanto para aprender los nombres de las tomas mismas como para parodizar al mundillo que suele asistir a estos festivales. Es decir, se dirige más a los realizadores que al público (y si se quiere público cinéfilo) en general.
Nota para Tetsuo: ¡él y su compañera estaban un poco ansiosos junto a mi butaca!

EL QUINTO CÍRCULO (Gabriel Miranda Naón) Argentina
[Regular**]

El Taller de Cine Contemporáneo realizó esta producción con bastante esmero, en la que se muestra una Buenos Aires destruida por una tragedia nuclear. Los pocos sobrevivientes continúan en guerra, una guerra con armas y poca comida. Pero más aun, falta piedad.
La labor de producción, reitero, es muy destacable. No obstante, el desenlace tiene puntos muy flojos y la trama no llega a la altura del trabajo realizado, demostrando una vez más que el guión (ahora guion) es el esqueleto de una obra cinematográfica.

LA VUELTA DEL MALÓN (Laura Casabé) Argentina
[Muy Buena****]

Y sí, Laura Casabé y su Malón... film muy esperado. Felicitaciones a la directora, ganadora del mejor corto argentino.
Tras la Conquista del Desierto, el "hombre blanco" no pagó su karma y la venganza indígena apuntará a destruir las almas corruptas que participaron en la masacre. Qué si no unos buenos zombies pueden llevar a cabo esta venganza.
Cortometraje de época, envuelto para regalo que place al espectador por ser una obra llevada a cabo con todas las joyitas e íconos del género: zombies, política, y culpa. En este sentido, no es una película particularmente original (como lo sea, quizá, Birdboy), pero una buena orientación puede placer tanto como ideas novedosas y probablemente más.
Felicitaciones al compositor de la música, quien se animó a verter instrumentos electrónicos y, a fuer de irrumpir en mi conservadurismo, logró finalmente convencerme.
Y para los curiosos, sí, Laura es "muy mona" y, para mis amigos, efectivamente, "está buena". Le auguraron buen futuro como directora, de mi parte, el vaticinio no va a variar.

Hernán A. Manzi Leites





BEYOND THE GRAVE (BARS XI)

[Iberoamericana]

Regular ** [?]

Apocalíptico film brasileño de Davi de Oliveira Pinheiro con zombies mansos y posesiones demoníacas. Ya quedan pocos seres humanos bien vivos dando vueltas por la Tierra, entre ellos un policía, que a falta de pistola usa catana, dos jóvenes, un pequeño trío familiar y algún alma pervertida por la apertura de las puertas del infierno.
Si la película tiene una contra es su exposición de situaciones con un lábil sentido en cuanto a su contenido o mensaje y, además, las explicaciones no son en absoluto claras, hay detalles de agregados fantásticos que no se implantan en una realidad creada por el autor, imaginaria, pero con reglas más o menos fijas (por ejemplo, el tema de las balas). Pero lo peor de todo es que tiene un ritmo aplastante.
En efecto, el director debería, quizá, haber optado por reducir tomas y generar, de este modo, una consecución de los sucesos más ágil. Sumado a la defectuosa calidad de la copia o el parlante, el resultado no pudo haber sido el mejor.

Hernán A. Manzi Leites

domingo, 31 de octubre de 2010

CORTOS DE TERROR (BARS XI)

AL FILO DE LA MUERTE (P. Guasch/M. Polanco)
[Buena ***] ?

Amas de casa asesinadas y dos personajes misteriosos, atravesados por también dos películas. En una la banalidad, en la otra lo tremendo, al igual que los protagonistas. Cuchillo en mano y vicios, la monótona vida puede tener desenlaces sangrientos.
Todas las almas que transitan este corto están corruptas... y la ley, confundida, le sigue el paso.
Esta obrita tiene interesantes contenidos, pero hacia el final, el espíritu de terror no adquiere la contundencia de una estética que va más hacia la reflexión que al pavor del espectador, algo que difícilmente la brevedad de un corto pueda perdonar.

SITIS (Leandro Crovetto)
[Buena ***]

Magia negra y criaturas del demonio involucradas en la desaparición de los niños en un pueblito argentino perdido en el mapa. Hay giros argumentales que refrescan al espectador, aunque el papel del cura desencaje un poco y reste la buena caracterización de la bruja. Destacable es, además, la caracterización de época, bastante cuidada, ya que, si bien no es perfecta -se comprende el presupuesto- es unitaria, y evita que la atención se disperse hacia los detalles incongruentes o mínimos.

AZAR (Matías Raniti Vian)
[Regular **] !

Una máscara y una caja de aspecto ancestral se cruzan en la vida de un jugador compulsivo de Quiniela. Las tragedias, repentinamente, se irán sucediendo.
Este cortometraje carece de contundencia, aun cuando tanto las notas fantásticas como el montaje (que funciona a la perfección para relatar los diferentes puntos de vista de una misma escena), más bien por un problema de guión. Se comprende la relación entre el juego de quiniela y el azar, pero el desenlace aparenta tener una explicación lógica que, en realidad, carece: la analogía entre "pistas" y "números" se hunde en el misterio sin poder suscitar efecto alguno en el espectador.


EL LIBRO DE LOS NOMBRES MUERTOS
(JP Mazzini)
[Muy buena ****]

Encarado como un documental -aspecto que el director trabajó muy bien- acerca de los misterios del antiguo libro demoníaco del Necronomicon y la posible aparición (y traslado) del mismo por distintas bibliotecas del mundo. Los protagonistas, Lovecraft y Borges, cuya similitud temática eventualmente denotaría el paso del libro por sus manos.
Para los interesados en la historia de dicho libro, el corto funciona realmente cual documental, sin producir tedio. Como contrapartida, el efecto terrorífico de la película está bastante disgregado: lo brinda la repentina desaparición del licenciado especialista en la obra y el miedo que produce la mera posibilidad de que alguien pudiera acceder a las palabras del Necronomicon (¡escondido en bibliotecas porteñas!).
Se trata del corto más cuidado de la serie, prolijidad que a algunos quizá moleste. Posee, también un tono completamente distinto de los "cortos de terror" que solemos apreciar.

SAGRADA FAMILIA (G. Prum/S. Alfano)
[Muy buena****]

El mejor de los cortos de la serie, aun en su presupuesto y en su cliché.
Escatología, misterio, gore y minas adolescentes. Estas muchachitas descubren que hay que desconfiar de los tipos demasiado copados que te levantan cuando hacés dedo, miedo de toda mochilera que, en esta película, se vuelve realidad. Demuestra, a la sazón, que la familia es la más perversa de las instituciones.
En primer lugar, debe destacarse el ágil ritmo de la obra, cuya trama indudablemente atrapa. Segundo, los escenarios y la situación (¡lluvia incluida!) denotan la buena elección estética de los realizadores. Por otra parte, las actuaciones son "naturales", sin adornos y, por ende, efectivas (el parloteo "ay boluda, pero boluda, pero boludaaaaaaaaaa!!!!!!!" no está de más, aunque, nobleza obliga, el conductor golpeando la cabeza de la chica contra la puerta fue la peor toma). Y, por último, lo más sorprendente, la musicalización, justísima, pule los posibles defectos de cada escena.
En cuanto al mensaje de la trama, señala la existencia de prácticas criminales que son un rumor real de nuestra sociedad actual, ahora menos que antes, porque ahora "te matan por nada". Aquí, por algo es... No obstante, la tónica naive que atraviesa la obra (más específicamente el final trillado), empaña en parte el buen trabajo de los realizadores, pues provee una ambivalencia que, en el caso de su carencia, hubiera otorgado al film otro destino. Sin duda, uno más seguro que el que tomaron las jóvenes ¡y el joven del principio!.


Hernán A. Manzi Leites

LIFE AND DEATH OF A PORNO GANG (BARS XI)

[Competencia internacional de largometrajes]

Muy buena **** [!]



Nota (06/11): ganadora del premio a la MEJOR PELÍCULA del Buenos Aires Rojo Sangre 2010. ¡Esta página acierta de nuevo!

Al principio, recuerda un poco a la ganadora del BARS X, Masacre esta noche, un joven cineasta que se dedica al porno casi por casualidad, como para poder realizar con ese dinero sus propios proyectos. Pero la trama posee un contexto histórico político y una complejidad que convierte este film serbio de Mladen Djordjevic en candidata indiscutida para la lucha por el premio al mejor largometraje.
Hablábamos de las aspiraciones artísticas del protagonista, Marko, entre las cuales se encuentra la idea de realizar un "teatro porno", por supuesto en vivo. En consecuencia, consigue a su troupe, y recorre Serbia realizando un documental, cual "road movie", con su teatro itinerante. Pronto, comenzarán a ser perseguidos por la ley por diversas razones y la relación entre los variados integrantes de la pandilla se tornará tan interesante como conflictiva. Apurados por las necesidades económicas, un extraño alemán se les acercará y ofrecerá a Marko la posibilidad de poner su creatividad en la generación de films "snuff". La moral llama la atención sobre el hecho de filmar las muertes, pero el carácter voluntario de las mismas funciona como un bálsamo.
El espectador no se sentirá defraudado, más allá de un quizá lento final. La idea del "teatro porno", y los golpes a la moral que efectúa, son absolutamente destacables. Por otra parte, el recorrido trash por una Serbia devastada por la caída de Milosevic es un perfecto escenario para los avatares de los protagonistas, que suman a su propia historia de vida la de los campesinos pobres y ex combatientes. Finalmente, todos los excesos serán castigados. La moraleja, la de las vidas de los rockstars de los 70, que siempre dejan un cadáver bonito.

Hernán A. Manzi Leites

THE YAKUZA HUNTERS 2 (BARS XI)

[Competencia internacional]

Buena *** [?]

La mafia japonesa quiere poner un casino en un pequeño pueblo nipón, y para lograrlo torturará hasta la muerte a todo habitante que se niegue a dejarles el sitio. Pero Asami (actriz porno japonesa dedicada ahora al género "masacre") está dispuesta a luchar contra ellos y, con ese fin, se hospeda en lo de una amiga del que se convertirá en su maestro, dueño de un bar. La venganza, núcleo duro de las películas de la mafia (¡recuerda un poco a Kill Bill!) es el motor de las peleas "a capa y espada" -literalmente- entre Asami y los mafiosos, particularmente la despiadada asesina Akira.
Algo de gore, algo de tiros, algo de artes marciales hacen de este film con tonalidades muy animé atractivo para los amantes del género. El ritmo resulta, empero, algo cansino y la hibridación entre lo real y lo ficticio provee notas humorísticas que, por otra parte, quitan credibilidad al argumento. No es lo mejor del festival.

Hernán Manzi Leites

DEATH KAPPA (BARS XI)

[Competencia internacional de largometrajes]

[Buena ***]



Película de capital estadounidense y nipón, Death Kappa recrea con humor tradicionales criaturas de la mitología japonesa, en particular el Kappa, duendecillo amigable amante de los pepinos que corre el peligro de ser secuestrado por unos locos ansiosos de revivir experimentos nucleares y aberraciones biológicas comenzadas a raíz de la Segunda Guerra Mundial. Una joven cantante será la encargada de defender al adorable bicho, pero no podrá resistir la megalomanía de sus contrincantes, que generan un desastre nuclear y reavivan a un horrendo monstruo escupe fuego (Hangyolas) que amenaza con destruir una ciudad, de cartón y plástico. ¿Cómo resistir el ataque?
El film carece de pretensiones de cine catástrofe y se lanza, más bien, al humor, y al empeño de revivir el género que, antaño, caracterizó a películas como El ataque de la mujer gigante y, con más presupuesto, que vemos hoy en día en Cloverfield. Siendo una pieza casi cómica, la exageración de la "berretada" está bien empleada y también pueden apreciarse fragmentos de la cultura japonesa. Por otra parte, si bien las escenas del ataque de Hangyolas (segunda mitad de la película) son un poco lentas, la pelea entre el monstruo y un Kappa gigante producto de la mutación nuclear son imperdibles.



Hernán A. Manzi Leites

viernes, 29 de octubre de 2010

MI (BARS XI)

[Competencia internacional]

[Buena ***]

El género de terror suele destacar lo mejor de sus realizadores, y este es el caso de César del Álamo con Mi, pequeña película española con sólo dos -jóvenes- actores visibles, Rubén (Chema Coloma), quien rápidamente cae en desgracia, y Luisa (Maya Reyes). Rubén es un amor y Luisa, bonita, pero indudablemente muy enfermiza. Mantiene su vida marital y su trabajo de arquitecta a pastilla pura, hasta que sorpresivamente pierde contacto con su realidad y la adquiere con muchas otras, quizá demasiadas.
Terror psicológico le llaman algunos, yo le diría "terror psicótico", bien llevado, con excelente interpretación de la señorita Reyes. Un guión atrapante y el trabajo de la actriz funcionan perfectamente para mantener en vilo al espectador, lo cual demuestra, una vez más, que un libreto bueno y el correcto manejo de cámara y montaje suplen lo que muchas veces los elevados presupuestos no pueden conseguir.

Próxima función: ¡hoy! 29/09 16 hs.

Hernán A. Manzi Leites

BUENOS AIRES ROJO SANGRE (BARS XI)

Como todos los años, vuelve el Buenos Aires Rojo Sangre, festival de cine de terror, fantástico y bizarro. El ambiente, como siempre es muy relajado y podrán disfrutarlo desde el jueves 28 de octubre hasta el miércoles 3 de noviembre en el Monumental Lavalle, con entradas a $10 (diez pesos) para todas las funciones.
Para más información y programación entrar en rojosangre.quintadimension.com

¡Ahorro las palabras y las recomendaciones porque ya empiezan las críticas!

miércoles, 27 de octubre de 2010

RED

(Puntaje: 8)

Escribo estas palabras con la muerte de Néstor Kirchner a cuestas. No es, empero, un lugar extraño para recordarlo, pues gracias a las políticas que su gobierno comenzó, hoy tenemos una política cultural como hace años no se ve en este país. La renovación de la televisión pública brinda la posibilidad de admirar grandes obras de la cinematografía nacional e internacional y el cine argentino crece cada día más. Podría decir muchas cosas acerca del proyecto que inició, pero este es un blog de cine. Por eso sí me perturba un poco recordar su espíritu y sus acciones a propósito de un film que defiende tanto esos valores estadounidenses, que a partir de Néstor -al menos algunos- supimos mirar de reojo para concentrarnos en los baluartes de nuestro país y latinoamérica. Cómo olvidar tanto homenaje, tanto actor y actriz, director, cantante, escritor... personalmente, aprendí a reconocer en la Argentina un país de una cultura invalorable, no porque estuviera oculta, sino porque la cultura se genera, se promueve y se comunica con políticas orientadas en este sentido. Y pienso también en otros próximos estrenos que por ser argentinos son aun más deplorables, como Secuestro y muerte, uno de los films más gorilas de los últimos años y reafirmo que no existe la censura oficial (más que la económica del capitalismo) y que hubo muchas ollas podridas, con odios bulliendo en su interior, que Néstor Kirchner quiso enseñar al pueblo, y esta gente amargada no tiene otra opción que defenderse con el insulto y, lo que es peor, con el arte, una herramienta ferozmente eficaz. Por el recuerdo de nuestro ex presidente, sea que continuemos creando, discutiendo y saliendo a la calle todos los argentinos, como una sociedad abierta, con sus miserias y sus alegrías.

Por la situación especial, no puedo sino ser breve.
RED (sigla cuyo significado no develaré aquí), dirigida por Robert Schwenkte, es una comedia de acción -por ejemplo, Arma Mortal o True Lies lo son- que reúne a importantísimos actores en el papel de viejos agentes de la CIA, con el fin de detener una extraña operación dirigida contra Frank Moses (Bruce Willis), por parte de la misma CIA. En el transcurso de la obra, el espectador se entera que detrás de todo ello hay serios motivos para el ataque a Moses, que involucran altos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos. Mientras tanto, muchos tiros e hilarantes escenas con los vejetes que se van recolectando en el camino (Morgan Freeman, Helen Mirren, John Malkovich y hasta ¡Ernest Borgnine!), interrumpido constantemente por un joven y fiel perseguidor, William Cooper (Karl Urban) y la siempre molesta dama en peligro, Sarah Ross (Mary Louise Parker).
Quizá algún loco de los cómic reconozca que RED es un cómic de DC (escrito por Warren Ellis y dibujado por Cully Hamner), así que ellos podrán ver la película desde otra óptica. No obstante, detrás de tanto tiro sorprende que la CIA se presente como una institución perversa -sin contar la inofensiva autocrítica de siempre-, pero el globo se desinfla hacia el final, con unos gestos que aseguran al público que la honestidad yanqui está por encima de toda corrupción [risas]. De esta manera, no es el mensaje el que salva al film, sino más bien su potencial como ametralladora de entretenimiento, para los que gustan de la comedia, la hay, para los que gustan de los tiros, los hay, e incluso hay algo de thriller. Si pasamos por alto las trilladas actitudes del enamoradizo Mose/Willis y particularmente un final que decepciona (sin sorprender), podemos gozar de momentos atractivos, mientras viajamos por los EEUU y una partecita de su historia cultural.



Hernán A. Manzi Leites

martes, 28 de septiembre de 2010

PAX AMERICANA

(Puntaje: 5)
A partir del mes pasado, comenzó en la Argentina el proyecto denominado "El documental del mes", impulsado por la productora catalana Parallel 40, a través del cual cada mes se estrena un film documental en simultáneo en distintos países del mundo. En septiembre, la película fue Rembrandt J'acusse, de Peter Greenaway, y en octubre es Pax Americana, de Denis Delestrac, la representante del ciclo.
Conocemos cuán difícil es que el documental tenga un verdadero acercamiento popular. Efectivamente lo logra, cuando sus temática y realizadores resultan de cierta relevancia para el público local. Tal el caso de las películas de Enrique Piñeyro y Fernando Ezequiel "Pino" Solanas. De esta manera, es sencillo advertir que Denis Delestrac no obtendrá (lo vaticino pues no me cabe duda alguna) el éxito que el ciclo idealmente podría tener.
Pax Americana refleja, esencialmente, dos problemas, uno de carácter político y el otro de carácter ambiental. El primero muestra la paradoja de que los EEUU se autoinstituyan como paladines de la libertad y luchen contra el terrorismo armándose como ninguna nación, con un presupuesto récord en defensa. El espacio exterior, los altos cielos de nuestra Tierra es, pues, un tema bajo el cual la argumentación en este sentido resulta fructífera, ya que no se han dado guerras allí, sino tan sólo amenazas (China, Rusia...), teñidas -como es usual- de las más firmes sospechas en cuanto a su veracidad. El segundo de los puntos, se dirige hacia cómo esta carrera armamentística y tecnológica espacial afecta nuestro medio ambiente, social y ecológicamente hablando. Por un lado, los desechos espaciales (space trash) no pueden ser "limpiados" de modo alguno, y su peligrosidad, ya elevada, puede incrementarse si los ensayos, experimentos, y proliferación de satélites y cohetes continúa. Además, debe incluirse entre este tipo de empresas a la investigación de la galaxia en general, por supuesto, aquella que implica misiones espaciales, siempre generadoras de esa basura. ¿Que la ciencia puede ser dañina? ¡Claro que sí! (¿o acaso nadie vio La naranja mecánica?). En cuanto a la relevancia social del espacio, el documental muestra qué desastres tecnológicos podrían ocurrir en caso de que el funcionamiento de los satélites cesara, ya que celulares, GPS, aviones, semáforos, comunicaciones, etc., de todo el mundo se detendrían con el subsiguiente caos alla Y2K.
Quien haya leído con entusiasmo mis palabras podrá ver el documental de Delestrac y será informado con algo más de detalle, pero no sin algo de tedio. Pero el público argentino en general disfrutará más un especial de Discovery que esta hora y media cuyo eje pasa, primero, por EEUU y, luego, por el espacio exterior, con el que la Argentina se ha relacionado poco y nada. Por otra parte, hay detalles argumentales del film que el cinéfilo no puede dejar escapar. Los "personajes" de Pax Americana tienen una ambigua constitución de personalidad. Es difícil conocer su postura, pues su ambigüedad no está bien sustentada, a la sazón de que algunos de ellos no son debidamente presentados. Hacia el final del documental, se vislumbra cierta crítica de los propios estudiantes de la Fuerza Aérea yanqui hacia los proyectos espaciales de su país, pero esta caracterización es tan débil como contradictoria, en tanto se basa en un solo entrevistado, cuya postura es altamente confusa. Estas flaquezas de la película de Delestrac no pueden ser dejadas de lado por otras de sus virtudes, puesto que ciertas escenas apuntan a generar dramatismo en dicha consolidación de los personajes sin apoyarse en otras bases (más entrevistados, investigación más profunda al respecto). Los videos de computadora explicativos no pueden, claro, subsanar todo lo anterior, y menos aun, el escaso interés que el tema podría suscitar en nuestro público.
De modo que, si se trata de vivificar el documental, este no es el camino. Que el género da para hablar, no hay dudas, y que éste es crucial (e históricamente lo ha sido, ya que los primeros films fueron esencialmente documentales) para la cinematografía, tampoco. No obstante, sencillamente descreo de que se pueda generar un ciclo potente en cada nación participante con un estreno generalizado para todas. Puede nuestro documental del mes ser El rati horror picture show, pero no un documental franco-canadiense sobre la carrera espacial de los Estados Unidos, cuyos recursos no excitan la imaginación del espectador, quien -si no es un interesado en el tema- ha de ser un valerosísimo espectador o un personaje altamente snob, de los que abundan por las salas argentinas, aunque no abundan ellas y en las cuales abundan las obras taquilleras, pesadilla del excéntrico. De todas maneras, hay que celebrar el ciclo: pocas veces llegan documentales internacionales, sea cual fuere su calidad, a los cines de nuestro país, incluyendo algunas ciudades del interior, como Córdoba y Rosario. ¡Por los bodrios y los tedios, que por el Séptimo Arte valen la pena!


Hernán A. Manzi Leites

sábado, 28 de agosto de 2010

EL HOMBRE SOLITARIO

(Puntaje: 4)

Recientemente nos hemos enterado de que Michael Douglas tiene un cáncer de garganta, y quizá este hecho funcione como mórbido aliciente para que los espectadores concurran a las salas a ver este film de Brian Koppelman y David Levien. Su argumento versa sobre un antaño exitoso empresario (Michael Douglas), que por querer "llevarse el mundo por delante", terminó en desgracia económica tras su procesamiento por negocios sucios. Pero cuando creía que aun le quedaban satisfacciones en su vida, se ve apartado por su familia y conocidos cuando descubre que las relaciones humanas no pueden llevarse a cabo como en el salvaje mundo de los negocios y las estafas. Así, este irremediable mujeriego llega a tener un fugaz affaire con la hija de dieciocho años de su novia (Mary Louise-Parker), quien apenas se entera prefiere que se aparte de su vida y la de su hijo. Similarmente, la relación con su hija y su yerno no es buena, ya que ven en él un abuelo poco confiable para su hijo, que lo adora. Sólo en un regreso a sus orígenes y a un estilo de vida simple y sincero, logrará comenzar a salir de esa personalidad devoradora cuyos resultados ya no lo acompañan más. De esta manera, sólo un viejo amigo de la universidad (Dany De Vito) y su ex esposa (Susan Sarandon), se constituirán en los pilares que verdaderamente podrá considerar como valiosos en su vida, en aras de recuperar, principalmente el amor de su hija y nieto.
Qué decir de esta inatractiva película. Que no aburre, es un detalle menor, teniendo en cuenta que ese fue su principal objetivo, pero tampoco hallamos en ella más que una descripción poco original de los patetismos del protagonista. Los actores de renombre que en ella participan no agregan nada en absoluto a un film rápidamente olvidable, de aquellos cuyo presupuesto podría mejor ayudar a producciones más pequeñas y más valiosas o a los niños pobres de la India.

Hernán A. Manzi Leites

jueves, 19 de agosto de 2010

LA MIRADA INVISIBLE

(Puntaje: 6)

Alegoría de la historia argentina, basada en la novela de Martín Kohan "Ciencias morales", La mirada invisible es el nuevo film de Diego Lerman que nos propone acercarnos al período de la dictadura militar durante los últimos momentos de su existencia, en el año 1982, en la vida dentro del Colegio Nacional Buenos Aires. Las analogías son, en principio, fácilmente identificables: la institución educativa, el Estado; el jefe de preceptores, los funcionarios de la dictadura; los estudiantes, las víctimas; la preceptora, la ingenua que es funcional al régimen. Aunque esta presentación parezca simplista, cabe decir que, en la primera parte de la película, las referencias si bien obvias no resultan perturbadoras, y todo da a entender de que finalmente puede arribarse a un producto de considerable interés. Pero, por desgracia, tanto la alegoría -que estaba preestablecida con el espectador como un "pacto"-, como el argumento mismo y su credibilidad caen barranca abajo, lo que no puede rescatar ni la buena labor de fotografía, ni las actuaciones destacables de los protagonistas.

María Teresa (Julieta Zylberberg) es una joven y casi insulsa preceptora del "Buenos Aires", que pretende investigar un supuesto olor a cigarrillo proveniente del baño de varones. Con el aval del Sr. Biasutto (Osmar Núñez), el jefe de preceptores, ella pondrá el empeño en la sutil tarea detectivesca de ubicar in fraganti a los estudiantes transgresores (o, para el gusto de Biasutto, subvertidos). Pero rápidamente María Teresa es cautivada por ese mundo que le abre "la mirada invisible", primero situada en el ámbito de la vigilancia constante y luego derivada hacia múltiples variantes sensoriales. Este mundo opresivo -en el que se incluye su propia interioridad enclaustrada- dará lugar a una explosión cuyas consecuencias son tremendas. En el plano político: la Guerra de Malvinas.
Martín Kohan, autor de la novela, sin duda ha sido fiel a su raigambre filosófica y empleó la tan querida tradición fenomenológica que reivindica la ligazón entre los sentidos, la verdad y la realidad, aquí puesta por Diego Lerman al servicio, inicialmente, de "la mirada invisible" y luego, empleada ésta en un erotismo pleno. Es aquí donde los excesos son notorios. Si al principio se pretendía relacionar la vigilancia imperceptible del colegio con aquella del Estado militar, es cuestionable cómo se mantiene el vínculo entre el erotismo sensorial de María Teresa y el citado aparato represivo, del que Lerman no intenta desprenderse, puesto que la escena final, ya casi en los créditos, remarca la alegoría histórica de la que el film se precia. El vuelco hacia un marcado subjetivismo produce, a la sazón, un efecto del tipo "bola de nieve", por el cual, si la conexión alegórica se hubiera mantenido firme, los excesos tendrían sentido, pero como aquella es inexistente, cobran un tono rayano en lo ridículo.
De todas maneras, Julieta Zylberberg lleva muy bien su papel, y la trama tiene buena dosis de suspenso, respecto del cual la musicalización le es muy beneficiosa. Por otra parte, Los Abuelos de la Nada y Virus, que suenan en un par de escenas, dan un tono de época agradable, rompiendo con cierto tedio del que la protagonista -y lamentablemente por momentos también la película- adolece.
En suma, La mirada invisible se presenta, junto con la publicidad de la que fue acompañada, como un film "histórico", extraido de una novela exitosa (ahora sin duda más), y con posibilidad de suscitar gran interés en los ex alumnos del Buenos Aires y los que tienen curiosidad en las instituciones educativas de la época negra. Pero varios elementos hacen que esta particular idea se desdibuje con el correr de los fotogramas, incluyendo entre ellos la dudosa fidelidad histórica de algunas situaciones (es más, no se permitió firmar dentro del Buenos Aires) y el desparpajo que rompe con la coherencia de una obra injustificadamente apañada por los medios. No toda buena producción, innegable en este film, tiene resultados positivos. De todos modos, cada espectador podrá extraer de la maraña de escenas varias ocasiones memorables, valiosas quizá para el goce sensorial y, con suerte, agradables para la memoria: los escorzos de un objeto que, por fragmentario, pierde su unidad y su sentido.

Hernán A. Manzi Leites

martes, 3 de agosto de 2010

CINCO MINUTOS DE GLORIA

(Puntaje: 7)



Oliver Hirschbiegel (La caída) está demostrando que puede convertirse en el más interesante director de cine histórico y político de la contemporaneidad. Sólo tengo elogios para su trabajo en La caída, donde relata los últimos días de Adolf Hitler, y esta nueva producción, si bien no deslumbrante, inspira en su sencillez más respeto que odiosos - aunque no tediosos- films como el Munich de Spielberg.

Cinco minutos de gloria (Five minutes of heaven) comienza con un grupo de cuatro adolescentes del Belfast del 70 que planean -y cometen- el asesinato de un miembro de la familia Griffin, en el marco de la lucha de los movimientos terroristas de Irlanda del Norte. Este "triunfo" amerita a los jóvenes su ingreso en la UVF (Ulster Volunteer Force) y también doce años de cárcel. Pero al único testigo, el pequeño hermano del asesinado, nadie puede quitarle la culpa que su madre le inculcó durante años. Al parecer, tampoco sería eximido de la carga el autor del crimen, quien continuaría disimulando la carga de esa última mirada antes de gatillar durante los años subsiguientes.
Ya adultos ambos, Joe Griffin, el niño testigo (James Nesbitt), y el terrorista Alastair Little (Liam Neeson) los procesos históricos han tomado un rumbo tal que promueven un "programa de reconciliación", donde los involucrados se reconciliarían, eventualmente, a través de un programa de televisión. Pero, como bien comenta Little, no hay ningún interés en reconciliarse por parte de Griffin.

La propuesta de Hirschbiegel sigue la línea intimista de La Caída, son los traumas y sentimientos personales de grandes personajes históricos los que acercan al público a los tiempos pasados que fueron claves en el desenvolvimiento político de esas regiones del mundo. Esta estrategia difiere de otros proyectos en los que la historia no deja de ser aquella historia "monumental" criticada por Nietzsche en las Consideraciones intempestivas, y revela tanto la originalidad del director como el trabajo del guionista (Guy Hibbert).
Entrando en lo que este film brinda específicamente, señalaremos el empleo de la banalidad y hasta de la ingenuidad del mundo del terrorismo en los jóvenes que son manipulados como títeres. Nuestro país -la Argentina- puede aportarnos eso con los movimientos guerrilleros de los 70 (ERP, Montoneros, etc.) y el examen no diferiría en mucho. De allí que Hirschbiegel exalte la juventud de los protagonistas -escuchando Roxy Music mientras se carga el arma asesina- y luego monte la mitad de la película en el intento de reunir a Little y Griffin en un programa de televisión (metáfora madre de la banalidad).

En cuanto a detalles "no argumentales", se emplea una fotografía que utiliza los primeros planos como señal de ese tono intimista que anteriormente mencionamos y que reproduce, también, el formato de la entrevista. Esa labor logra, a la vez, generar suspenso muy alla Hitchcock, con poca acción, mucho cálculo y una sencillez que denota arduo trabajo. Por otra parte, la ambientación del Belfast de los 70 es definitivamente placentera, con esa eterna sombra y lluvia propia del Reino Unido.
Sin embargo, el film que, si bien no es extenso, comienza con el apasionamiento del espectador, pierde emoción en los minutos finales, donde el diálogo y las experiencias de uno y otro pueden fácilmente provocar el aburrimiento del público. Esto se debe, por cierto, a que no queda mucho más mensaje a expresarse, ni demasiados nudos argumentales que desatar. Así es como hacia el final, la tensión decae y da a esta obra un ritmo que, con unas horas menos de sueño antes de entrar en la sala, puede resultar fatal.

Por último, la opinión de quien escribe sugiere tomar con cuidado la propuesta de Hirschbiegel. Es cierto, no hay reconciliación posible, pero si la culpa de los atentados es solamente interna se corre el peligro de banalizar también la violencia que ellos entrañan. Aun más, Cinco minutos de gloria elude discutir la situación específica de Irlanda del Norte y su relación conflictiva con el gobierno central del Reino Unido. No hay inocencia en esta decisión (la producción del film es inglesa) y creo que este es un pecado que alguna vez recaerá con todo su peso sobre el director. Pero en el presente, la sentencia está escrita en una obra cuya unilateralidad temática es excesiva y, quizá, esto la dote de una volatilidad excesiva para la mente del espectador contemporáneo.


Hernán A. Manzi Leites

domingo, 4 de julio de 2010

LA CARRETERA

Estimados lectores, no aparezco por aquí hace un buen rato, y esta peli llega con retraso -como llegó a la cartelera argentina. Sepan disculpar, la cinefilia clásica y el estudio me indujeron a permanecer en casa por más tiempo.

(Puntaje: 5)


Sin lugar para los débiles fue una buena película, basada en un libro de Cormac McCarthy, autor cuya obra es retomada nuevamente por John Hilcoat, el director de La Carretera. Desconozco la calidad literaria de McCarthy, pero quienes gustaron del film de los Cohen no deberán ver este nuevo film como su allegado. No obstante, se asemejan en dos puntos, los paisajes desérticos y la sensación constante de vivir al límite: la muerte puede llegar en cualquier momento.
Esta vez, el mundo está por terminar, quién sabe por qué, aunque es un tema tan de moda, que no hace falta que se exponga teoría alguna, cual película de zombies. El apocalipsis encuentra a un padre (Viggo Mortensen) y su hijo (Kodi Smit-McPhee) vagando por el desolado y gélido territorio terrestre. Como ellos, otras pobres almas buscan sobrevivir, cayendo en atrocidades sociales como el canibalismo o el vandalismo... prácticamente una guerra civil de la miseria y las más bajas -o más elementales- pasiones humanas. La pareja protagonista busca el mar, allí debería haber, aparentemente comida, y en el recorrido se cruzarán con distintos personajes (uno de los cuales interpreta Robert Duvall), frente a los cuales habrán de posicionarse y descubrir sus propios sentimientos tras diez años de total destrucción y padecimiento.
No cabe duda que el tratamiento de los paisajes y el aspecto de los actores -sumado a un montaje que incluye flashbacks que genera suspenso- son clave en este film. Ahora bien, podemos preguntarnos de qué sirve todo esto, más que para sentir dolor y angustia. Las reflexiones por parte de los personajes son demasiado estadounidenses (como corresponde, quizá, a lo que pretendía McCarthy en su libro) y bastante predecibles para el sentido común. Hay muy pocos más allá, y el más acá es, definitivamente, cursi. El amor entre un padre y un hijo puede ser conmovedor y sincero, pero no está reflejado sino en una serie de escenas dramáticas que sólo son pinceladas de ese mensaje trillado.
El espectador que tenga deseos de padecer durante 111 minutos, puede ir a ver La Carretera. Porque no es más que eso, una seguidilla de situaciones horrendas. Vale, llevadas adelante con la crudeza correspondiente, aunque ¿con algún objeto?. Sí... también está Charlize Theron por ahí, algo extremista. Pues si el director y el guionista intentan que reconozcamos que "los niños son el futuro", podían ahorrarse tanto presupuesto y encargarse de los niños hambrientos de hoy. ¡Quizá los zombies venían de maravilla! Al menos, se hubiera obviado -o hubiera adquirido- la profundidad emocional e intelectual que la pelicula cree tener, de la que, en realidad, carece.


Hernán A. Manzi Leites

miércoles, 28 de abril de 2010

PACO

(Puntaje: 8)



Este blog está andando ya, un poco lento. Esta película se estrenó hace bastante, pero es sin duda una de las que dio y aun da para debate. Sin verguenza de mi atraso, acá va la crítica.


¿Qué se supone debería tener una película sobre drogas? Trainspottin', Rush, Requiem para un sueño, nos dan todas una pauta, un camino a seguir, que sólo en parte es seguido por este film de Diego Raffecas. De las obras citadas, se alejaría en tanto Paco apenas presenta esa visión apologética del drogadicto, que es en realidad la del director, que nos hace sentir el placer de un hit, claramente el clásico de Danny Boyle, tan "hitero" como la heroína misma y sus otras películas merecedoras de un apresurado aplauso, un lugar en la góndola de Wal-Mart y un monumento al "underground" chic. Quizá sea porque lo que se denomina "paco" es una pútrida sustancia obtenida de los residuos de las cocinas de cocaína, lo peor de lo peor, droga por la que los protagonistas de esas pelis yonquis anteriormente mencionadas no se preocupan por conseguir. Sin embargo, tiene la acción producto de la criminalidad de la cosa que es regla general en este tópico. Otra posible adición explicativa respecto de las características particulares de Paco puede verse en el emplazamiento argumental principal de la obra. Sin más, comencemos con la sinopsis.


Paco (Tomás Fonzi) es hijo de una importante senadora argentina (Esther Goris) y ya un poco hastiado de ese mundo, se dedica a un amor apartado de la clase a la que pertenece, que lo lleva a conocer una villa de emergencia desde adentro. Pronto "Paco fuma paco" y a su desastrosa situación de salud se le suma un problema legal cuando se lo relaciona con un atentado a uno de los edificios de la villa. La senadora decide, entonces, buscarle el mejor centro de atención, comandado por Nina (Norma Aleandro) y Juan José (Luis Luque), especialistas en las adicciones. Es allí donde el nudo argumental de la obra toma un dramatismo interesante, al retratar la vida de los adictos en ese centro y las diatribas de sus especialistas y colaboradores, que se suman a Nina y Juanjo.


El director, Diego Raffecas, aprovecha para lucir a varios intérpretes del escenario argentino, como Romina Ricci, Sofía Castiglione, Juan Palomino, Roberto Vallejos, Guillermo Pfening, entre otros, lo cual le dio a la película cierta pompa no del todo inmerecida, pero pompa al fin. Algunos críticos, por otra parte, se quejan del "budismo" de Raffecas. Aunque no abunda, éste se halla presente en el personaje de Tomás Fonzi y cabe decir que los entretelones del fragmento de historia que protagoniza son quizá los menos logrados y los más ajenos a las experiencias en el centro de adicciones. Hay en las desventuras de Paquito algo bastante artificial, lo cual, si bien provee un relieve que agiliza el film, produce asperezas que desencajan con las partes argumentales que se destacan por su tensión y dramatismo.

En el aspecto del tratamiento de la adicción al "paco" vamos a ver, no obstante, un desarrollo más bien general y de público conocimiento, lo que no le quita valor cinematográfico, aunque sí documental e informativo. Al menos, Raffecas se aparta de una concepción que disparía la lágrima del espectador o que le acercara Paco por su efecto repulsivo (como en el Irreversible de Gaspar Noe). El guión (obra también de Raffecas), la fotografía, el maquillaje y el montaje (que estructura el argumento con "flashbacks" explicativos) forman un buen conjunto con la música de Babasónicos y el "Piti", el cantante del grupo Viejas Locas e Intoxicados. No puede decirse lo mismo de los efectos visuales y la decoración, siempre relacionadas con la historia de Paco y la senadora, que resultan, como se dijo previamente, algo artificiales.

Paco constituye una película valiosa, no sólo por su dinamismo, sino por captar las intrigas al interior de un centro de rehabilitación con conflictos morales incluidos. Además, se aleja de la tradición cuasi "hedonista" de las drogas al hacer relucir, aunque sólo sea brevemente, los antros pútridos de las paquerías y del veneno que corroe la personalidad y la salud de tantos jóvenes. Pero debe leerse bien: lo hace brevemente.


A pesar de estos comentarios favorables, hay cierta falta de entrega social al tema del paco por parte de Raffecas. Apenas se vislumbra la falta de trabajo y otras causas no menos subsanables como origen de la adicción terrible. En el fondo, Paco carece de solicitudes a los gobiernos y se convierte, de la mano del budismo, en algo más "personal" que "social". Quien les escribe considera que el trabajo es la mejor manera de sacar a los jóvenes de la pobreza, la delincuencia y este tipo de adicciones que son producto de la marginación. En este sentido, al elegir como protagonista a un joven de clase elevada -si bien hay otros personajes de clases más bajas- se desvirtúa la visión que relaciona al paco con la pobreza, privilegiando aquella que está universalizando al paco por encima de las diferencias de clase. Eso no deja de ser verdad, aun cuando abriéndonos el panorama, nos distancia de la ayuda a los que menos tienen. Todo film es un concepto total: su contenido será entregado al espectador, mayormente, como una unidad en sí misma.



Hernán A. Manzi Leites

sábado, 10 de abril de 2010

LA MOSCA EN LA CENIZA

(Puntaje: 7)

Uno de los crímenes que ha tomado cierta resonancia pública en los últimos años es el de la espantosamente denominada "trata de blancas", nombre con el cual nos referimos al tráfico de personas, por ejemplo, secuestro de niños para adopción (sí, eso hacían varios militares de la dictadura del '76) o engaño de jóvenes para ejercer la prostitución. Este último tópico es el que toma el presente film de Gabriela David, sin muchos lujos, pero de manera mayormente acertada.

Dos chicas de un pequeño pueblo -puede inferirse, misionero- consiguen un contacto que las lleva a Buenos Aires a trabajar como empleadas domésticas, con la condición de que sean ambas quienes decidan irse. Pero tampoco parecen querer separarse demasiado, ya que Nancy (María Laura Caccamo) es muy dependiente de su amiga Pato (Paloma Contreras), a causa de cierto retraso mental de la primera, que la torna tanto más aniñada como más dócil. Sin embargo, esto resultará una ventaja cuando caigan engañadas en un lupanar de la calle Agüero, comandado por Oscar (Luciano Cáceres) y Susana (Cecilia Rossetto), quienes se encargarán, torturas y amenazas mediante, que las jóvenes ejerzan la prostitución. Pato no podrá acostumbrarse a esa vida, pero Nancy rápidamente se adapta, con el fin de no ser víctima de los castigos allí efectuados, amadrinada por otras chicas entre las que se encuentra, en un papel secundario, Dalma Maradona.
Esta obra quiere destacar el desinterés y la ceguera de la sociedad frente a estos graves delitos y, además, cómo éste excede la prohibición de la ley, arraigándose en situaciones de discriminación más profundas. Mezcla de impotencia y falta de compromiso, la trata de blancas sigue presente y la sociedad, silenciándola la avala. En relación con esto, la directora y guionista propone el personaje de un mozo que trabaja en un café frente al prostíbulo (Luis Machín), quien entabla un vínculo con Nancy que añade bastante al argumento.
La mosca en la ceniza posee relevancia en tanto película de denuncia, y cinematográficamente tiene buenas actuaciones (Caccamo, Cáceres, Contreras -sí, es hija de Patricio-, Rossetto y Machín, todos están muy bien) y una propuesta del adentro-afuera bien encaminada. El guión, si bien no aburre en absoluto, trae resoluciones algo trilladas, que, no obstante, no empañan al film en su totalidad.
Una discreta opción sobre temas que deben ser tratados, desenmascarando la complicidad entre la justicia, la policía, los proxenetas y la sociedad.






[La directora y el camarógrafo junto a Luis Machín]
[C. Rossetto y L. Cáceres]
Hernán A. Manzi Leites

lunes, 29 de marzo de 2010

HERMANOS

(Puntaje: 5)



Historia sin muchos ribetes y profundidad sobre un triángulo amoroso que involucra a dos hermanos y la mujer de uno de ellos. Sam Cahill (Tobey Maguire, Spiderman) es un fiel marine que pelea en Afganistán -¿se sabe que Obama reforzó en miles los soldados en este país?- y, cuando puede visita a su esposa en EEUU. En uno de sus viajes, recoge a su hermano Tommy (Jake Gyllenhaal, el morocho de Secreto en la montaña y el de El día después de mañana), que acaba de salir de la cárcel, tras ser condenado por un asalto. En uno de sus viajes al país asiático, Sam es secuestrado por talibanes, pero en EEUU lo dan por muerto, lo cual provoca que Tommy comience a acercarse a la bella esposa de Sam, Grace (Natalie Portman), y a sus hijas, quienes terminan prefiriendo a su carismático tío por sobre su pétreo padre. Si surge el amor, eso lo tendrá que decir el espectador, pero fuere lo que fuere lo que haya ocurrido, es suficiente como para despertar la suspicacia de Sam, quien retorna inesperadamente con trastornos asociales de un sádico cautiverio.

El film, dirigido por Jim Sheridan (En el nombre del padre, Mi pie izquierdo), es una remake de una película holandesa (que confieso no haber visto), de Susan Bier. De todos modos, con o sin originalidad, la película carece de las sutilezas que una historia tan sencilla requeriría. Las escenas en Afganistán no aportan, tampoco, reflexión alguna sobre la situación de los EEUU en la zona, y dudo que triángulos cuasi incestuosos y locuras post-guerra puedan sorprender demasiado. Una obra con actores bonitos (excepto por vos, Tobey), sin muchas destrezas en ningún aspecto y con los mismos mecanismos dramáticos de siempre.



Hernán A. Manzi Leites










sábado, 27 de marzo de 2010

ERNESTO SÁBATO, MI PADRE

(Puntaje: 8)
Ernesto Sábato es uno de los intelectuales más reconocidos de la República Argentina y de la lengua castellana. Desde el colegio secundario los adolescentes leen su novela de los años cuarena El túnel y después, los más osados, continúan con la que hasta hoy se considera su obra mayor, Sobre héroes y tumbas. A pesar de su trayectoria literaria, Mario Sábato, director de este documental e hijo del laureado, aclara que no se verá en Ernesto Sábato, mi padre un recorrido o un análisis de la labor artística del escritor, sino un retrato "íntimo". Incluso afirma que el trabajo comenzó a partir del deseo de dejar a sus nietos e hijos un documento familiar que recopilara aspectos generales de la vida y trayectoria de su padre.
No obstante esta advertencia, ni el conocimiento de la vida del escritor resulta superfluo para una vía de análisis de su obra -aunque sí resulta imprudente "biografizar" sus ensayos y novelas-, ni el presente documental evita hablar de sus trabajos. De hecho, una buena parte de éste versa sobre el proceso de creación de Sobre héroes y tumbas, y también de otro importantísimo legado de Sábato, su aporte como director de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), impulsada por el ya difunto entonces presidente de la Argentina, Raúl Alfonsín, que dejaría como resultado la investigación que se plasmó en el Nunca más.
El documental se compone de antiguas fotografías familiares, documentales sobre el mismo Sábato realizados con anterioridad por su hijo, entrevistas a personalidades que lo conocieron (Monseñor Laguna, Monseñor Cassaretto, Raúl Alfonsín, Magdalena Ruiz Guiñazú, China Zorrilla, Mercedes Sosa, Alejandro Dolina) y un "recorrido guiado" por Mario a través de los ambientes del que por décadas ha sido -y sigue siendo- su hogar en la localidad bonaerense de Santos Lugares. El resultado de este collage (pues hasta el propio director duda de que pueda llamárselo película... aunque por supuesto es discutible) es eminentemente positivo. La fuerza de los relatos del escritor, cuando aparece, aportan momentos tanto de dramatismo como de reflexión que enriquecen el horizonte filosófico del espectador, más aun si éste está interesado en la obra de Sábato (y, a modo de sugerencia, de manera superlativa si ha leído Sobre héroes y tumbas).
Por lo anterior, no debemos excusar al director de proponer una estructura quizá poco armoniosa. La división en capítulos, si bien no arbitraria, da cuenta de un recorte a veces abrupto y a veces muy extenso de la información. Más allá de esto, que logra corregirse hacia el final del film, Ernesto Sábato, mi padre no puede asegurar un foco de atención constante al espectador, ya que al menos son cuatro los tópicos sobre Sábato que desarrolla: su biografía, el proceso de escritura y Sobre héroes y tumbas , su labor político/social y su situación actual. El primero y el último de estos puntos se mezclan con cierta armonía en el conjunto, pero no puede decirse lo mismo del resto. Cuando se habla de Héroes y tumbas no puede esperarse un diálogo discreto sin la lectura de esta obra y su extensión puede derivar en aburrimiento. Pero claro, el resultado de la propuesta puede ser la toma de interés. Por otra parte, hay más de la trayectoria política de Sábato que aprender. Por ejemplo, no se menciona su relación conflictiva con el peronismo.
Refugiado en el carácter íntimo del film, Mario Sábato se refugia un poco en estos contrapesos, que, sin embargo, no son tales si se considera qué hubiera sido de este documental sin alusiones a la obra de Ernesto Sábato y a su devenir político, aunque las referencias sean escasas o, eventualmente también, excesivas.
El legado principal de Ernesto Sábato, mi padre es el de informarnos acerca de las cavilaciones y problemas (por ejemplo su personalidad casi obsesiva) de un artista y pensador que aun vive, refugiado en ese fragmento del conurbano, y de sus relaciones. Incluso, nos habla del futuro de este interesante personaje. Por otra parte, se recordarán momentos y personajes de antaño, como Raúl Alfonsín o la gran Mercedes Sosa, de quien se recoge un emotivo video junto al escritor, sobre el escenario y en el ámbito de su hogar.
Esta obra de Mario Sábato llega, por fortuna, a tiempo. Ernesto Sábato nació en 1911. Poner empeño en recordarlo antes de su deceso, aunque a una persona casi centenaria tiende a atribuírsele eternidad, es trabajar por una memoria menos forzada que la que viene luego, llena de laureles de gente que jamás supo quién pudo haber sido este hombre. No obstante, su permanencia está en los libros que ha escrito: no hay documental que pueda suplir su lectura.



Hernán A. Manzi Leites



viernes, 19 de marzo de 2010

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE EMMA BLANK

(Puntaje: 7)

¿Qué es el humor negro o la comedia negra? Mucha gente me lo ha preguntado en el transcurso de estas semanas. Aprovecho que este jueves se ha estrenado este film holandés, del director Alex Van Warmerdam, donde priman las tonalidades de este género. Una definición es siempre una tentativa para acercarnos a la comprensión de un concepto pero, por supuesto, puede ser corregida e incluso rebatida. Las comedias negras se caracterizan por representar con humor, completa desenvoltura e incluso parodia, cuestiones graves, principalmente la muerte, a las que solemos tratar con seriedad y respeto casi marmóreo. Casi siempre estas situaciones (un funeral, una enfermedad terminal, un crimen sangriento o una violación) nos producirían tristeza y, de hecho, el cine puede exponerlas de este modo en dramas, thrillers, etc.. Ejemplos de empleo de humor negro en el cine pueden ser Crimen Ferpecto, de Alex de la Iglesia, la reciente Cinco días sin Nora, de Mariana Chenillo (aunque levemente), y la presente Los últimos días de Emma Blank.
A Emma Blank (Marlies Heder) le quedan pocos días de vida. Debido a su inminente muerte solicita a sus "sirvientes" que le concedan todo tipo de caprichos, incluyendo algunos insanos como obligar a un hombre a hacer de perro. A lo largo del film, las locuras se van tornando cada vez más palpables, no sólo en cuanto a Emma, sino también en todos los habitantes de la casa, quienes, claramente, se verán afectados por los caprichos de la "patrona", a pesar de tener una íntima relación con ella.
El film es un buen retrato de una experiencia completamente desquiciada y la labor de la dirección de arte, la fotografía y el vestuario agrega puntos a una película interesante y agradable. El costado que pesa severamente en contra es que el "mensaje" de la obra no está claro, si es que existe. El espectador puede dejar la sala exactamente como entró y solamente acotar que fue "una película europea loca". No obstante, bien llevada adelante, este film no deja de tener cierto interés, y puede producir placer, aunque sea momentáneo.

Hernán A. Manzi Leites