miércoles, 1 de julio de 2009

RETURN TO BOLIVIA

(Puntaje: 6)


Bolivia ha sido uno de los destinos turísticos más visitados por los jóvenes en los últimos tiempos, aquellos que pueden resistir (o no) la altura de la Puna boliviana. Argentina ha sido, por su parte, ya desde comienzos de siglo, un receptáculo para inmigrantes extranjeros, entre ellos los bolivianos, que podemos encontrar trabajando en muchos rubros, uno de los cuales es la venta de fruta y verdura. El boliviano verdulero de la esquina. Y así fue como Marina Boolls y el director Mariano Raffo conocieron a Janeth y David, junto con sus tres hijos, Jhoselyn, Camila y Brian. Puedo comprender qué es lo que les dio curiosidad acerca de esta familia, ya que yo mismo me he sentido sorprendido frente a su cultura (no sólo por mi efímero conocimiento histórico de Bolivia y mis días en Potosí - que quizá delaten mi edad). Mi diferencia con Raffo es que yo no hago cine, y él intentó acercarse a esta familia mediante la realización de un documental.

Este documental tiene básicamente dos partes, la que transcurre en Buenos Aires (al principio y al final) y la que se desarrolla en Bolivia. El título del filme puede ya indicarnos un poco el argumento, que versa sobre la vuelta, tras muchos años, a la Bolivia de origen, donde se dejó a la familia, tan crucial para la cultura boliviana. En Buenos Aires la filmación fue más planificada y toma el formto de entrevista encubierta o de escenas para generar climas y que el argumento pueda ser comprendido por el espectador. No deja de ser interesante "espiar" en ciertos pensamientos (como la visión de Janeth sobre los sueños) y costumbres que nos son lejanas, pero lo más rico de la película se encuentra en el viaje a Bolivia y las experiencias que allí transcurren.

Surge, por supuesto, el problema de casi todo documental e investigación antropológica (con la cual esta obra firmemente linda), la presencia del "extraño" en el grupo observado. Si se mira Return to Bolivia desde este punto, algunas escenas resultan bastante cómicas, por ejemplo, cuando uno piensa que en un remis desde Oruro a un campo alejado de la zona, no son cinco los que viajan, sino ocho, contando al conductor. El director mismo planteó como un problema la interevención de los documentaristas en el muy planificado viaje. Por eso, las secciones bolivianas del documental tienen algo de "natural". A veces, podrá parecernos escueto. Pero el trabajo de Raffo y su equipo debe ser destacado, por la buena - y larga - labor y la posibilidad que ahora tiene el público argentino de acercarse a la cultura boliviana desde el cine comercial.

Este documental de Mariano Raffo, tiene la virtud de hacernos disfrutar de música, recuerdos, historias tradicionales (hay una leyenda oral que se reproduce con imágenes esclarecedoras) y, para quienes conocen Bolivia, brinda nuevos paisajes e impulsa a seguir recorriendo ese país vecino. Cierta "ligereza" de las escenas, y a veces hasta una frágil estructura dramática o análisis sociológico (debido a cómo se construyó el documental), no logran empañar aquello que este filme tiene de positivo. Por otra parte, el documental tiene la virtud de no tener que responder a los mismos patrones que la ficción, y puede mostrar actividades cotidianas y hechos simples. Puede hacerlo bien o puede hacerlo mal, y el montaje bien pensado, la música adecuada (de Zelmar Garín), el buen trabajo de fotografía y el cariño de los protagonistas logran hacer, en Return to Bolivia lo que la intervención de Mariano Raffo en la cámara le agrega de artificioso. No podemos negar el artificio del documental. Quizá haya que intentar no ocultarlo demasiado.







Hernán A. Manzi Leites