lunes, 17 de marzo de 2008

SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES

(Puntaje: 7)

Cuando en la actualidad el cine vuelve a utilizar la figura del "sheriff" es mayormente para "revivir" un tiempo o un género pasado. La metáfora del desierto nos refiere a un sitio donde el tiempo no transcurre, o lo hace muy lentamente. En parte, el intento de No country for old men, es decir "No es país para viejos" o, como fue traducida aquí en Argentina, Sin lugar para los débiles, es negar este fuera del tiempo del desierto y el far west y situarlo en la persona y no en el espacio. Los hombres son los que deciden o no ponerse viejos, pero "los tiempos cambian", y uno debe aceptar eso o combartirlo.
El personaje que encarna esta vieja guardia es Tommy Lee Jones, el sheriff, por supuesto, que sale sin pistola, carga con el honor de la tradición de sus padres en la espalda, trata de proteger a los débiles, y es la cara completamente opuesta a un sheriff como Orson Welles en Touch of Evil (perverso y corrupto), también desarrollada en las cercanías de la frontera mexicano - estadounidense. Otro que se cree muy vivo (otro caballero de antaño) es Josh Brolin interpretando a un hombre recio que encuentra una maleta con dinero malhabido, del narcotráfico, ornamentado con unos cuantos fiambres mexicanos. Mal por él, que se metió con los narcotraficantes. Pero mucho peor haberse encontrado con el personaje de Javier Bardem, un psicópata asesino que, vaticino, quedará en los anales de la historia del cine, junto a Jack Nicholson en El Resplandor y a Anthony Perkins en Psicosis.
A Brolin y a Jones les toma completamente por sorpresa este tipo de situación. Básicamente, nadie sabe como pararlo. Incluso, los narcos contratan a un investigador privado (Woody Harrelson) para recuperar el dinero de las inminentes garras de Bardem, siempre tratando de que sus garras no lo atrapen a uno. Este psicópata de avant-garde y la ambientación y ciertos detalles argumentales de la película (en el caso de las palabras del sheriff, demasiado explícitos), marcarán el contraste entre lo viejo y lo nuevo. Y en mi mente, como espectador, sonó de parte de los hermanos Coen, la palabra "ingenuidad", asimilada frecuentemente a lo antiguo, a los viejos, a lo que ya "no va más" ("ingenua" es claramente la mujer de Lewellyn -Brolin-, al menos hasta cierto punto, y de crucial importancia a la interpretación del filme). Sin embargo, dudo que esto pueda interpretarse literalmente como una crítica a los de la vieja guardia, sino más bien creo que nos topamos con otra de las re-flexiones de un género cinematográfico. Es duro, sí, tener que tomar alguna de estas cuatro opciones: hacer bien el género, reflejar el género, no hacer el género o hacer mal un género. Últimamente el tratamiento especular del cine se está volviendo frecuente, y coquetea con el "hacer bien el género". SLPLD roza este análisis, pero mantiene cierta autenticidad respecto al tema, con lo cual podemos llegar a pensar que no es "su opinión" sobre las películas lo que da, sino una postura sobre la realidad de la zona de frontera americana, en relación a México, el viejo Texas y la droga. ¿Querrán decirnos los hermanos Coen, si esto es así, que lo viejos quedaron atrasados? Bueno, puede ser, es una posición discutible, y podría aún no ser ésta la posición de los directores. Pero si no es una toma de partido por la realidad y tampoco lo es por el cine (con todas las implicancias dentro de lo real que éste tiene), ¿no se tratará de una interesante adaptación de una novela de crímenes? ¿Reflejará el contenido ético/social del libro de Cormac McCarthy? Debería ponerme a leerlo antes de contestar estas preguntas. Lo que creo que queda claro es que a SLPLD "algo" le falta. Quizá sea por la multiplicidad de aristas en las que el filme se divide (sus personajes básicamente) o cierto tedio que provocan los diálogos de Tommy Lee Jones (pertinentes, aunque quizá, como dije, demasiado poco velados), que logran que todo el tiempo deseemos ver aparecer a ese genial Javier Bardem. Ahi está la verdadera originalidad del filme, en cómo un asesino serial habilitado para un Manhattan o un París pueda verse en este contexto geográfico y social. Esta vanguardia no deja, sin embargo, de estar teñida por ese "tradicionalismo" estético y ético de los otros personajes. Este matiz es lo que refresca la obra y la hace resaltar por sobre otras de corte similar.
Se me dirá: Javier Bardem no es toda la película. Por supuesto que no lo es, pero, a la vez, su locura trastorna los ejes del filme, que no terminan de estar del todo claros, o se reducen a diálogos archiconocidos a cargo del sheriff, momentos estéticamente loables y, es innegable, varios momentos de disfrute. De mi parte, le pido a los hermanos Coen, basta de devaneos. Si este "no es país para viejos" debería haber nuevos modos de expresarlo, sin recurrir a una exposición del tradicionalismo en un contraste llano (quizá un poquito "original") con los tiempos nuevos, que no son tan nuevos, en realidad. Es la paradoja de esta obra: lo nuevo también es viejo. El tiempo sigue transcurriendo lentamente en el desierto. Algunos, se dan cuenta tarde y la muerte los sorprende. Inadaptados.

Hernán A. Manzi Leites

1 comentario:

sofia martínez dijo...

La verdad es que tiene un inicio flojo pero poco a poco te irá atrapando. En lo personal creo que los hermanos Coen han logrado una adaptación muy fiel, sin embargo con esta película hay una paradoja en su construcción, en esa relación entre forma y fondo lo que provoca que parezca una cinta aparente muy simple por su trama, que pareciera que no dice nada e incluso que su historia es poco confusa pero no es así pues se convierte en una obra cumbre que maneja el lenguaje cinematográfico a la perfección. Además el elenco está de lujo, Tommy Lee Jones, Javier Bardem y Kelly Macdonald quien fue merecedora del premio de sindicato de actores por su gran desepemeño en este film.