jueves, 20 de noviembre de 2008

DOS AMIGOS Y UN LADRÓN

(Puntaje: 3)

Esta obra del director Jaime Lozano cuenta la historia de tres amigos cuyas vidas tomaron un destino dispar, uno empresario (Jean Pierre Noher), el otro cerrajero (Marcelo Mazzarello) y el otro un buscavidas que ya había caído en la cárcel por sus delitos (Coco Sily). En su pasado y en el presente, como esposa de Pablo el "Petiso" (Mazzarello), se interpone la sensual Mariana (Carla Conte). Aquello que los unirá a los cuatro es el robo a la compañía donde Julio (Noher) trabaja, y quien, a la sazón, puede brindar la información necesaria para que éste se concrete.


Habiendo tantos filmes sobre robos frustrados y exitosos, Dos amigos y un ladrón no se destaca entre el montón, sino, contrariamente, queda opacado por su propio "argentinismo", que deriva en un intento de articular crimen, comedia y gronchada en una película que finalmente, no puede encuadrarse sino en el género de las "nacionales" con poco brillo, pero, al parecer, de recursos inagotables a la hora de comenzar la producción. De todos modos, se vislumbra que esa es la intención de Lozano cuando los títulos de crédito del inicio hacen creer que estamos frente a una vieja producción de la Argentina de los '70.


Por su parte, Jean Pierre Noher hace un buen papel, sin brillos, al igual que Coco Sily y Mazzarello. Carla Conte, debutando en la pantalla, demuestra que sus cualidades como actriz son más cuestionables que su escultural cuerpo. Aún, empero, podemos creer que su actuación puede mejorar.

Lamentablemente, esta película no iguala a otras del mismo estilo que ampliamente la superan, como, por ejemplo, Soy tu aventura. Y, para ser sincero, difícilmente es "atrapante" y/o "graciosa".

Hernán A. Manzi Leites

jueves, 30 de octubre de 2008

MATAR A TODOS

(Puntaje: 8)

¿Acaso el fin de las dictaduras militares en América Latina terminó con el poder de las Fuerzas Armadas? Alfonsín, en nuestro país, no se veía demasiado seguro respecto a las mismas... también podemos pensar que las FFAA no fueron vencidas sino que su estadía en el gobierno se quedó sin energía. Además, ¿cómo podría haberse hecho para vencerlas efectivamente? La homogeneidad del ejército se había demostrado en 6 años de sistematización de un plan que incluyó la desaparición de 30.000 personas ¡Cómo si fuera tarea que la inseguridad de hoy en día pudiera cargarse al hombro!
Matar a todos, de Esteban Schroeder, intenta plantear la atmósfera de "fragilidad" de la democracia recientemente advenida, principalmente en el Uruguay y en Chile, pues el argumento versa sobre Eugenio Berríos, un químico que fabricaba gas sarín para Pinochet, que se refugia de quienes, como se ve al inicio del filme, lo persiguen, hecho cuya negación en sospechosas circunstancias despierta la investigación de la ayudante de un juez, Julia Gudari (Roxana Blanco), ex de un "subversivo" (Alejandro, interpretado por Darío Grandinetti), actual madre ejemplar, hija de un general del ejército uruguayo y hermana de Iván (César Troncoso) un capitán del ejército. Además, se servirá de la ayuda de Jiménez (Patricio Contreras), un periodista chileno que vive en Buenos Aires, y con esta ciudad se completa el triángulo que definitivamente estaba marcado como un "eje" durante las dictaduras -y después- en el cono sur: Santiago - Buenos Aires - Montevideo. En otras palabras, el Plan Cóndor.
Los conflictos familiares de Julia son predecibles. La primera imagen es la de La casa de los espíritus y la rebelde Blanca. Sin embargo, si fuera imprescindible encontrar similitudes, podemos recordar Missing y Z de Costa-Gavras, y me animo a aseverar que Matar a todos las iguala cuando no las supera.

Son innegables, de todos modos, los clichés de la película, en particular por la nueva movida cinematográfica que está llevando a los abogados a una suerte de nuevo héroe urbano. No obstante, Matar a todos sale graciosamente de sus propios callejones y se constituye en una película de género que no estaba presente en la filmografía de nuestros pagos. Por otra parte, el director sabe utilizar la fotografía y el montaje para plantear metáforas sobre la culpabilidad, el encierro, el rastreo infértil de información (ver conversación de Julia con el niño: "No encuentro a mi perro" "¿Cómo se llama tu perro?" "Azabache" "¿Qué le pasó?" "Se perdió"... paráfrasis) y el control constante, la sensación de que nos están observando de algún lado (aquí, los planos aéreos, cuya utilización es muy acertada para el dinamismo del filme).

Calidad, contenido, historia y buenas actuaciones se encuentran presentes a lo largo de este filme que nos mantiene en vilo delicadamente, sin sobresaltos innecesarios. Probablemente sea una de las películas más ambiciosas (es una película argentino-chilena-alemana-uruguaya), en relación a los temas que plantea y a su producción. Ayer vi Los edukadores y creo que la frase final puede servir para sintetizar cierto objetivo del filme: "Hay personas que nunca cambian". Pero las situaciones sí pueden cambiar. Algunos podrán sentirse orgullosos de que teníamos nuestro propio "eje del mal".

Hernán A. Manzi Leites

http://www.mataratodos.com/

miércoles, 29 de octubre de 2008

EL EXTRAÑO MUNDO DE JACK 3D

(Puntaje: 8)

ESTA NAVIDAD, SESOS
Resulta bastante escabroso criticar esta película por varios hechos puntuales que quitan o suman virtudes a la obra (y estas virtudes son relativas al público que las ve), en tanto se presenta en un formato bastante novedoso para los argentinos, el tridimensional. Por eso me parece conveniente hacer algunas aclaraciones.
Por un lado, esta versión apunta a los niños, tanto por el atractivo del 3D como por su doblaje al español, lamentablemente, español de España. Esto último no es tan bueno, puesto que también la traducción de los musicales anglófonos en España suele ser distinta, y siendo The nightmare before Christmas básicamente un musical, hay diferencias notorias no siempre "fieles" a la compaginación de música y contenido. De todos modos, esto no tiene mucho sentido, como suele decir la gente cool vulgar de ahora (ojalá pudiera decir los "snobs"), "es lo que hay, man". Así que respecto al doblaje, están advertidos. Los niños, no se preocupen que de esto ni noticia.
Por otra parte, el filme puede verse sólo en el Cinemark Palermo, que recientemente inauguró (con el recital de Hannah Montana en 3D) una sala diseñada para las 3 dimensiones, mediante la utilización del público de unos "lentes mágicos" de plástico, y no de cartón como solían ser antaño. Esto significa: este reestreno no es un reestreno con todas las letras. Desconozco el precio de la entrada a esa sala. Quizá no difiera, pero al menos está ubicada en una zona no céntrica, como casualmente todos los cines de "cadena", a excepción del Atlas Lavalle, que devino "cadena", pero se mantiene dentro de los márgenes de los cines clásicos, y quizá, ahora sí de la línea Cinemark, el Cinemark Puerto Madero (si Puerto Madero estuviera más lejos del centro, para los inversores ésto no hubiera dado problema alguno tampoco).
Por último, aún dentro de este "prólogo", he de notar algo que no se le escapa a casi nadie, esto es, el hecho de que Halloween y la Navidad no tienen el mismo "poder" ni el mismo significado aquí en Argentina que en los EEUU u otras partes del mundo, incluso latinas. Me han comentado, sin embargo, que en algunos countries y barrios exclusivos -o aparentemente tales- ya están comenzando a festejar Halloween. Para pensar.Halloween y Navidad, son, además, dos fiestas religiosas y su "paganización" no puede verse sino una suerte de sincretismo o, mejor dicho, el sincretismo enmascara la fuerza religiosa de estas fiestas y su relación con la estructura económica de poder. Nuestros hijos de ello no se percatan, y pocos son los que pretenden que vean las cosas como son.



Ahora sí, El extraño mundo de Jack, con todos los "peros" de este reestreno, es muy bienvenido. Mientras no desaparezcan las "fiestas", esta película tendrá vigencia. Argumentalmente, para quienes no la hayan visto, va a continuación. Existen diferentes "tierras" cuyos habitantes son los encargados de llevar adelante la celebración de las distintas fiestas (Navidad, Pascuas, Halloween, etc.) y Jack Skellington es un esqueleto que conduce, como animador y organizador, todos los preparativos que conducen finalmente a Halloween. Los habitantes de la tierra de Halloween son espantosísimos y viven para esta fiesta, pero Jack comienza a sentir que se aburre de hacer siempre lo mismo, y la visión de la tierra de Navidad lo anima a apropiarse de ella por ese año. Algunos lo apoyarán y otros no tanto, como una Frankenstein de trapo enamorada del esqueleto, quien lo desaconsejará de su emprendimiento, que finalmente es aceptado por la comunidad antes de la realización del clásico Halloween.
El creador, Tim Burton (pues el director es Henry Selick), cosifica las fiestas y el imaginerío popular para realizar una crítica que indudablemente para los yanquis es aguda: no queremos que nada cambie. Y, en cierto sentido, la posición de Burton es ambigua, ya que tras este aguijonazo, finalmente, todo parece que debe volver a la "normalidad". Sin embargo, la combinación que Burton hace de los antagonistas Halloween y Navidad, es hilarante y muy original, da lugar a las risas, a la "politicidad" del contenido, y, como siempre en una película dirigida por Disney, al llanto.
Otro aspecto que considero positivo es la revitalización de un "dibujo animado" que en sí no es tal, ya que se trata de muñecos puestos en acción -muchos quizá en digital, pero no importa-, y se escapa de la cada-vez-más-real animación de hoy en día. Los muñecos, ya de por sí en tanto muñecos, ensamblados, rotos, derretidos, horrorosos, le añaden terror a la oscuridad de Halloween y de la película. Porque lo que Burton pretende es, precisamente, tomar Halloween (y las otras celebraciones) como un "sueño", sólo que Halloween es más bien una "pesadilla" (nightmare).

Para los más grandes, existen también otros guiños metafóricos, como el caso de la pobre Frankenstein, cuyo nombre es Sally. Ella debe descoser sus propios miembros para escapara de las manos de su creador, un científico loco en silla de ruedas. Con Sally tenemos las escenas más "fuertes" de la película, aunque, en otros aspectos, los más trillados. También podemos ver cómo Burton apunta hacia lo que las fiestas traen consigo de "insano" (juego, exceos en general) en el personaje de Oogie Boogie.
Y para los más chicos, un placer. De todos modos, en esta película todo está lejos de ser color de rosa, por supuesto que no hay sangre, pero hay, así como en Bambi, armas de fuego y, bueno, muchos gusanos y cosas feas. Esto está igualmente muy lejos de lo que pueden llegar a ver estos días por la televisión. Yo creo que este filme podrán disfrutarlo, en su versión 3D, tanto chicos como grandes (aunque quizá el español gallego no agrade tanto). Ojalá las escuelas lleven a sus alumnos a ver esta obra; es lo único que se me ocurre proponer frente a la "exclusividad" de la propuesta -no sólo porque es la sala "Coca Cola" en "Cinemark", sino porque en efecto tampoco existen otras salas donde se desarrollen eventos de este tipo-. Ah, sí cierto que también es una película de "culto"... pero por favor no la banalicemos.

¡HORRIBLE NAVIDAD PARA TODOS!

Hernán A. Manzi Leites

domingo, 5 de octubre de 2008

LA PRINCESA DE NEBRASKA

(Puntaje: 6)


Parecería que el tema de las posiblidades de la mujer frente a un embarazo indeseado se ha vuelto recurrente en la cinematografía contemporánea. Las salidas más felices las han dado películas como Knocked Up y La joven vida de Juno, mientras que su contraparte abortista está en 4 meses, 3 semanas y 2 días. El film de Wayne Wang, La princesa de Nebraska es en cierto modo el híbrido posmoderno entre Juno y 4 meses..., y revuelve no solo en la temática del aborto, sino también en la de la inmigración oriental a los países occidentalizados.

La protagonista de La princesa, a saber, Sasha, es una joven china que estudia en la Universidad de Nebraska con el plan de abrirse oportunidades laborales dentro de los EEUU. Sin embargo, su ambición es interrumpida al haberse quedado embarazada de un estudiante de la ópera de Pekín, quien no sólo la ha abandonado a ella sino también a su pareja homosexual, un estadounidense que viaja por trabajo a China y que, a la sazón, hospeda a Sasha en su hogar para que pueda realizarse un aborto en la ciudad de San Francisco. El almodovarismo de esta historia se complementa con las aventuras urbo trash que la chica va a vivir durante las 24 hs. desde que llega al aeropuerto hasta que finalmente visita la clínica con el fin de interrumpir el embarazo.



La mayor virtud del film es probablemente lograr reflejar el hecho de que se trata de una decisión individual, a través de metáforas (por cierto bastante burdas) del aborto en sus acciones, las grabaciones de su celular, su diario íntimo, sus relaciones con el resto de la gente, etc.. Y de todas ellas se concluye lo mismo: está sola para tomar la decisión, a pesar del apoyo externo que pueda llegar a recibir. Afortunadamente, al espectador no le adviene el sentimiento de la compasión, sino todo lo contrario. Esta muchacha es un caso perdido. Dije "afortunadamente" ya que no pretende jugar con justificaciones del aborto tales como pobreza, violación, edad (al menos esto último no en los términos de Juno), etc. sino que la oscuridad del personaje principal produce hasta rechazo.

Empero, a la luz de cómo concluye el film (y adelanto que la escena final es de esas que me hacen detestar el cine arte) se vislumbra una obra con una mera finalidad "edificante", "educativa". Y que su contenido es abosolutamente no-movilizador. No porque sea estrictamente "reaccionario". El cine no puede atravesar la ideología y atraparla in fraganti. Se convocan "prejuicios" de la "puta", la "calle", el "robo"... Pre-juicio es que tenemos una decisión tomada.


PRE-JUICIO

A esta palabra podemos abordarla de dos modos: como ya poseer un juicio sobre algo y que no haya juicio luego, sino la inmediatez de la sentencia, y, por otro lado, podemos pensarla como el momento anterior al juicio. Cuando uno mira La princesa de Nebraska se aferra a algún juicio previo o utiliza al filme como una suerte de "propedéutica" del mismo. Además de todo lo que el "prejuicio" puede llegar a implicar cuando se lo elige como palabra clave para interpretar una obra.
Lástima que una agradable simplicidad en el relato deba, para Wayne Wang, ser compensada con detalles que, de tan profundos, hunden el interés del espectador y desmerecen una película que, por mejor llevada que esté, it's no news.

Hernán A. Manzi Leites

martes, 16 de septiembre de 2008

NUEVO MUNDO

(Puntaje: 6)

Nuevo Mundo. Lo desconocido y, además, América. Quizá alguien se aventuraría a decir que no sólo "América" sino "America", como mundo más nuevo aún de lo que podría hallarse por debajo de los Estados Unidos. Que esto sea así es una pena; parecería que los yanquis hubieran perdido a sus pueblos originarios y que a los latinoamericanos nos identifican con la barbarie azteca-ona. De todos modos, lo cierto es que el director no nos presenta a los protagonistas muy lejos de esta posición "barbárica", aunque fueran oriundos de la Italia más viejomundista. Por esto mismo, creo que cuando Emanuele Crialese llama a su obra Nuovomondo trata de realizar una crítica al mundo nuevo/moderno/tecnocientífico, pero lo logra a costa de presentar una visión folclórica (casi de buen salvaje) de los sicilianos inmigrantes. El mundo nuevo es el mismo que los sume en la pobreza tanto en Europa como en América. Por eso convendrá decir, mejor, que nuevo mundo es lo desconocido.

A principios del siglo XX, una familia de sicilianos decide probar suerte en America (sí, sin tilde) y abandona su prehistórico entorno para cruzar el Atlántico con una multitud de pobres e ilusionados. Al comienzo del filme se encuentran quizá los mayores aciertos del director, que parece querer asemejar lo viejo con lo virgen. Lo nuevo sólo es nuevo en relación, por la nominodominancia del conquistador (el capitalista, el adelantado, el guerrero triunfante), y ésto al menos es planteado como una posible lectura para el espectador. Lamentablemente, en el transcurso del largometraje y en su parte final (la llegada a America) esta visión se diluye en un simplismo didáctico. Los yanquis, prejuzgan con su ciencia, su tecnología y su poder. Se creen más y no lo son. Hasta ahí puede llegar la crítica política de Crialese con su guión y su régie.
Sin embargo, el personaje de Lucy Reed (Charlotte Gainsbourg) hace que este clasicismo gane dinamismo. Lucy es una dama inglesa que viaja con todos los sicilianos en tercera clase y se relaciona muy especialmente con Salvatore (Vincenzo Amato), el jefe de la familia protagónica y su madre, la anticuada y testaruda Doña Fortunata (Aurora Quatrocchi). El objetivo de Crialese fue sin duda dinamizar y poner en cuestión la relación nuevo/viejo ya desde la subida al barco.
Otro aspecto positivo es el interés que puede tener a nivel didáctico, particularmente por el grado de explicitiación que tiene el filme respecto a las posturas eugenésicas y lombrosianas del positivismo de principio de siglo XX, que relacionan los defectos físicos con los males morales y sociales. Ya de por sí, los defectos son defectos para unos y no para otros (Ruth Benedict se explayaría sobre esto). Sin embargo, podríamos preguntarnos hasta qué punto esta película no es "políticamente correcta" y eurocéntrica (de esto último pueden estar seguros).

De todos modos, es innegable la destreza artística del director (o la del director de arte) que puede reproducir un viaje que desde la mente del protagonista se vislumbra como fantástico, sin dejar de aportar elementos que la historia ha descrito como reales. Empero, el foco está en la vida de sus personajes y su papel de relato histórico se subordina a éstas. Ésto finalmente culmina en una definición de mundo: el mundo es la experiencia, pero sólo se desemboza como tal cuando se sale de su cotidianidad.
El Nuevo Mundo, para Crialese, no es America.


Hernán A. Manzi Leites

domingo, 14 de septiembre de 2008

[REC]

(Puntaje: 7)

Pase lo que pase, no dejes de filmar. Esta consigna de toda película "cámara en mano" es la misma de Rec, de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Uno podría esperarse que REC hiciera de este tópico un meta análisis, tal como puede extraerse de Cloverfield. Sin embargo, este filme español sólo toma la forma, y no se preocupa por justificarla. Esto sea quizá lo más desconcertante, pues uno esperaría que el título de la obra, aquello primerísimo que guía al espectador, se explaye más sobre el tema de la grabación (REC).
Recordemos un poco que la cámara en mano suele surgir, en la historia, de una necesidad de "documentar" una situación X, que puede sorprender a sus realizadores porque toman distancia "histórica" con su objeto -lo que muchos documentalistas hacen, muchas veces por necesidad profesional- y éste resulta estar bien presente (desaparición de la ficción objetivizante), como cuando la bruja en Blair Witch Project existe o, como en Cloverfield, donde el proyecto inicial (filmar una fiesta de despedida) cambia su curso inicial al ser forzado por una realidad completamente nueva. REC tiene la característica de unir varios de estos conceptos que podríamos distinguir por separado en otros filmes, y justificar así su título tan genérico. En este largometraje, la conductora Ángela y el camarógrafo Pablo deciden filmar para su programa de televisión un especial sobre el turno nocturno de los bomberos. Con ellos llegan, pues, a un edificio donde una anciana es encontrada en su departamento en un estado maníaco muy violento. En este frenesí, muerde crudamente a un policía que comienza a desangrarse. Desde allí, la situación irá empeorando, con más muertes, agravadas por el hecho de que, debido a razones que a todos los vecinos del edificio le son vedadas, la policía cierra desde fuera todas las salidas. Es fácil deducir, por las características de este argumento, que estamos frente a una "de zombies".

La fusión, como dije anteriormente, de varios elementos de otras películas (clichés de género) es dispuesta con acierto en la exposición sucesiva de los mismos. Esto logra que el espectador se vea interpelado por nuevos interrogantes que lo mantienen en vilo hasta el final. La cámara en mano es un elemento importante del suspenso, y cabría preguntarse, precisamente, si éste es esencial o no al relato (en sí, lo es, porque si no la película sería otra), como sí lo era en Cloverfield, donde un narrador omnisciente tradicional (la cámara en mano es también, en cierto sentido, omnisciente) nunca podría haberse conjugado con el planteo de la película.
Estas dudas son las que le dan a REC cierta debilidad en comparación con otras de su género más elaboradas en tanto su forma, debilidad que sólo es visible cuando uno realiza el análisis que estoy haciendo ahora. Esto significa que no afectará nuestro punto de vista de espectador, salvo por algunos detalles que siempre se presentan al aparentar ser un "material inédito" que fue en realidad editado en el montaje de la productoras y distribuido por las salas. En otras palabras, ¿cómo vamos a sorprendernos por lo real irreal? Tenemos que meternos en ese juego, y la línea que separa la credulidad de la ingenuidad es delgada. Vuelvo a Cloverfield: la película aclara que ese material fue rescatado. En REC esto no ocurre y ello devela lo estético y fenoménico de la apuesta sin explicaciones extra. Creo que al respecto, los directores se excusan. En una escena, el bombero le pregunta a Ángela cómo se llama el programa para el cual filmarán. Ella le contesta "Mientras usted duerme", y él le dice, ah, pero entonces no los ve nadie, jugando con que al programa nadie lo ve pues se está durmiendo y el hecho de que ellos filman lo que no es visto por la gente que, mientras tanto, duerme. Esa dinámica paradójica entre realidad argumental y realidad (Realität) es aquella que siempre está presente en este tipo de obras.

En suma, no conviene hacer tanto ruido analizando la riqueza de "contenido" de [REC], sino que es mejor disfrutar de su terror zombie de golpe de efecto y de la concatenación sucesiva de opciones históricas de géneros cinematográficos (de terror y cine catástrofe) que nos presenta. Además, ya hace buen tiempo que las películas de terror no intentan serlo seriamente, aunque tampoco es para tomárselo tan en serio. Para pensar tenemos el Cosmos.

Hernán A. Manzi Leites

lunes, 1 de septiembre de 2008

LA PRÓXIMA ESTACIÓN

(Puntaje: 8)


Casi todos los documentales se lanzan con intención de introducirse en discusiones actuales. Sin embargo, pocos alcanzan una repercusión considerable, debido principalmente a su escasa difusión en salas y a los mitos que los rodean y provocan el desinterés en los mismos -aclaro de antemano que esta obra de Solanas no aburre en absoluto-. No es sin razón que insisto en que el cine de ficción es un arma que puede ser bien utilizada con fines "activistas", pues suele atraer al público que no asiste a las salas que proyectan documentales. Y muchas veces los que menos necesitan despertarse sobre las cuestiones que estos últimos plantean son los espectadores que finalmente los reciben: los que van a las salas de cine arte. Esto sin contar que, además, el público más interesante podría ser aquel que ni siquiera puede pagar la entrada.
Los documentalistas en general son conscientes de todo esto y Pino Solanas es uno de ellos. Por eso nos encomendó a los "críticos" la difusión de su más reciente filme, La próxima estación. De todos modos, creo que los documentales de Pino Solanas corren con una ventaja respecto al resto de los documentales debido a la presencia mediática del director (también en listas electorales, con gran apoyo de los jóvenes) y al diálogo con temas netamente polémicos y accesibles al sentido común de un cualquier lector de diario, televidente o radioescucha. O mejor, de cualquier argentino. Por otra parte, los tres documentales que anteceden esta cuarta entrega (Memoria del saqueo, La dignidad de los nadies y Argentina latente), que culminará en pentalogía con una película que versará sobre la propiedad de la tierra, fueron exhibidos en televisión por Encuentro y en el canal 7.

Específicamente, La próxima estación cuenta la historia en clave crítica de los trenes en la Argentina. En este sentido, cabe desglosar teleológicamente la película en dos partes al que el tagline alude, "historia y recontrucción de los ferrocarriles". La propuesta ya está dicha: reconstruir el tren, aquello que fue destruido, según la historia, que Pino propone, nos relata. A su vez, podemos decir que la problemática es vista desde el punto de vista de la "estafa" y desde aquel tema sarmientino de la relación entre identidad/unidad nacional y comunicación. Al respecto, la dinámica entre lo público y lo privado guiará el planteo todo; tenemos que recuperar lo que es nuestro y se nos ha quitado.
Donde lo público y lo privado se unen o donde, mejor dicho, lo privado es disfrazado de lo público, es en el Estado y los gobiernos que sustentan negociados para favorecer intereses particulares en detrimento del pueblo. "Pueblo" es un concepto que tampoco debe ser tomado inocentemente en el cine de Solanas. Su estrategia es sin duda eliminar las facciones y unificar al pueblo como entidad que ha de ser agente del cambio. Esta posición es sin duda criticable en cuanto elimina las diferencias existentes entre diversos grupos que no toman la misma postura frente a un hecho (no se habla de partidos políticos, sólo del peronismo, que es un movimiento y no estrictamente un partido, en la época de Perón), aunque se comprende que esto sea así en vistas al proyecto, la reconstrucción del ferrocarril, en la que todos debemos participar. Tampoco debemos ser ingenuos y creer que los objetivos electorales de Pino aquí no aparecen, ni creer que los grupos no existen. Los ferroviarios se presentan como un grupo sólidamente unido y hasta casi "neutral", cuando definitivamente no es así. Pero todo sea por la claridad y por la unión del pueblo (¿en las urnas?).
Por otra parte, el hecho de presentar al "pueblo" como entidad total es metáfora de lo que el tren significa, no tanto como metáfora sino fácticamente, es decir, la unión de la Argentina. La desaparición del ferrocarril produjo no sólo la incomunicación de los pueblos del interior sino el obligado exilio de sus pobladores a los grandes centros urbanos, provocando el clásico "efecto embudo", reforzado por la política macrocefálica de la nación exportadora con epicentro en el puerto de Buenos Aires, y el colapso del transporte público en general, al cual Pino en su planteo pretende extenderse.
En tanto su perspectiva histórica, desde su mirada positiva al gobierno de Perón, la drestrucción de su proyecto por la Revolución Libertadora y luego la "traición" de Frondizi, Solanas saltea rápidamente los sucesivos gobiernos militares, continuadores del proyecto destructivo extranjerizante, al gobierno de Menem. La etapa neoliberal resulta de lo más nociva para los ferrocarriles nacionales y el director sostiene que esta política continúa con la era de los Kirchner, siendo el tren bala un ejemplo de ello.

En suma, el proyecto político de Pino está claro, pero no por ello el documental deja de ser un arduo trabajo de investigación (incluye entrevistas, documentos, cifras, etc.) que resulta útil para la toma de conciencia de nuestra situación actual como argentinos. Sin embargo, es difícil afirmar que no se trata de una obra de "denuncia", ya que la respuesta a "qué hacer" no está explicitada (¿votamos a Pino?), aunque una propuesta efectivamente exista (reconstruir el ferrocarril para todos). Empero, creo que "tomar conciencia" es ya una actitud tendiente a la acción, aunque algunos dudarían que la perspectiva no clasista tomada por la película pueda derivar en una praxis real. Quizá esto tenga que ver con las intenciones eleccionarias del director Fernando Solanas de acaparar más votos -de un grupo no autoconsciente de su clase-, lo cual resta cierto interés en términos de movilización popular, pero sin duda no en términos tendientes a la divlugación del filme. Y por ahora, creo que los documentales deben apuntar, en primera instancia, a captar más público. Y, por cierto, que los trenes han de ser recuperados, a nadie que vea esta obra o que utilice el transporte público puede caberle duda alguna. Y esto implica mucho más que mejorar el transporte público.

Hernán A. Manzi Leites