martes, 4 de enero de 2011

LOS SANTOS SUCIOS

(Puntaje: 3)

La creación artística tiene un gran componente lúdico, pero si ésta pretende exhibirse a un público -lo cual, a mi entender, es esencial en la obra de arte, como no lo es en la naturaleza-, debe tener algo de consistencia o algo de originalidad. En suma, debería tener algún atractivo para el espectador que vaya más allá de la publicidad que pudiera tener. Sin embargo, suponiendo que la obra sea meramente un juego personal, cuya exposición al público fuera irrelevante, aun así, podría atribuírsele algún tipo de interés: el que trae el talento de un artista, que se filtra incluso inintencionalmente por los poros de su arte.
Ahora bien, esto plantea una discusión ya más específica... ¿Es Los santos sucios, de Luis Ortega, un film personal? ¡Hemos visto joyas en films "personales", en films de bajísimo presupuesto, y, lo que es peor, hemos visto más personalidad en películas horribles! Lo que ocurre aquí -y lo pongo a discusión- es un espantoso caso de "hijodepapaísmo", chupasangre del ya relativamente pequeño presupuesto del INCAA. Luis Ortega, hijo de Palito, anunció en una nota "quiero redimirme de mis films anteriores". Qué redención sería esta, no lo sé, quizá una relacionada con el purgatorio, porque Los santos sucios no aporta absolutamente nada a nadie, excepto a su director: difusión y la chapa de cineasta.
El argumento de esta película de la rama de las "apocalípticas", se centra en la travesía de un grupo de personas que intentarán cruzar un río que los alejaría de una devastada ciudad de pos-guerra, con soldados futuristas meCursiva rodeando y una vida de miseria. Rey (Alejandro Urdapilleta) quiere depararle a su compañero e íntimo amigo Cielo (Luis Ortega) un futuro mejor y, para ello, conseguirá la ayuda de Berry (Rubén Albarracín K.J., con voz de Oscar Alegre) y luego se prenderán otros, por necesidad o por casualidad, como el Mudo (Emir Seguel, también guionista con Urdapilleta y Ortega) y Brian (Brian Buley). La nota femenina la dará, a modo de molesta presencia, Martina Juncadella en el papel de Monito. La locura, el amor y la necesidad son tres elementos infaltables en el género y presentes aquí, pero los sentidos abiertos ya rozan lo estúpido y las relaciones humanas que se exponen durante el largometraje no logran atraer ni siquiera el escándalo.
A pesar de que Los santos sucios pudiera ser una de muchas producciones olvidables, yo prefiero situarla en un plano distinto y lanzarme contra ella con especial encono. En primer lugar, porque no es la secuencia argumental lo más criticable (aunque ésta sea confusa y sucia), sino el valor del film. Los santos sucios carece de valor alguno en cualquier sentido que se mire, y esto se liga con un segundo punto de desaprobación que consiste en el persistente horadar de estas producciones lamentables en la relación del público argentino con las películas "de género". Es una pena que sólo en festivales se encuentre lo bueno y que esos festivales tengan una categoría B frente a otros. Desconozco qué motivos impulsan el apoyo del INCAA, que posibilita pasar el film a 35 mm, pero si poco se ve en salas fuera de estos festivales, ha de intentar analizarse la posible impronta y la calidad de loas películas a ser consideradas. Un buen ejemplo ha sido El Bosque (buscar en el blog la crítica): sencillez, género e impulso a jóvenes cineastas. La contracara es Los Santos Sucios, tercer film de un famoso que no ha demostrado talento aun y que sólo echa leño al fuego para quienes bregan porque estas películas distintas, raras, desaparezcan. Reconózcase también que el presupuesto no pudo haber sido excesivo, pero las ráfagas de talento se ven en un encuadre correcto, en un montaje inteligente y en un guión bien realizado y no siempre en las exigencias de los recursos materiales.

Quod natura non dat, Salamantica non praestat


Hernán A. Manzi Leites

sábado, 1 de enero de 2011

LOS BASTARDOS

(Puntaje: 6)

La violencia y la pobreza no son sino la cara de la misma moneda. Puede que esta asunción sea criticable, pero no por ello carece de buena parte de realidad. De hecho, es admisible en la medida en que funcione a modo de justificación de una situación dada. Por más que este procedimiento deba ser evitado, al arte le resulta sumamente complejo eludirlo y Los Bastardos - dirigida por el mexicano Amat Escalante - no es la excepción.
Esta coproducción entre México, Francia y EEUU relata un día en la vida de dos jornaleros mexicanos en Los Angeles (EEUU), Fausto (Rubén Sosa) y Jesús (Jesús Moisés Rodríguez). Su trabajo mal pago por los yanquis deriva en la aceptación de un "encargo" criminal que tiene por fin, en principio, amenazar a la ex-esposa de un maleante (Nina Zavarin) en el interior de su propio hogar. La necesidad, el odio y la discriminación se mezclan aquí para brindar sustancia dramática a un film con un argumento llano y sin muchos giros.
Pero no es la simplicidad argumental lo que perturba en esta película. Se trata, más bien, de una hipócrita combinación de planos innecesariamente largos y vacíos -como para demostrar que se trata de "cine arte", que ya se ha transformado en "cine aburrido"- con la pretensión de demostrar preocupación social. No es que las intenciones del director deban ponerse en duda, aunque, como se expresó más arriba, la "justificación" de los hechos se expone de manera tan directa que impide una visión reflexiva y crítica de la cuestión de la inmigración (tan crucial en nuestra Argentina actual también).
Sólo en algunos momentos, los finales, los recursos del séptimo arte como el "gore" ensalzan el mensaje que quiere transmitir la obra. Es, empero, tan sólo una ráfaga, precedida por un realismo explícito y casi superficial y unas tomas lentas y sin objetivo aparente. Al parecer, la elección de Los bastardos como mejor film latinoamericano en el Festival de Cine de Mar del Plata y otros premios, como alguno que obtuvo en Cannes, son muestra de una necesidad de acercar burdamente el arte a la política. Amat Escalante lo logra sólo a medias y, en el fondo, plantea un problema que no deja desazón en el espectador, sino que lo colma de una verdad (o, quién sabe, quizá una mentira) que lo estanca en la inacción, la de que el pobre mata un poco para comer y otro poco por odio.


NOTA: En Buenos Aires, la proyección en fílmico es para el Arteplex Centro y el Arteplex Belgrano. En cambio, en el Arteplex de Villa del Parque, la proyección es en dvd.

Hernán A. Manzi Leites

domingo, 5 de diciembre de 2010

LA HORA DE LA RELIGIÓN

[Puntaje: 9]

De los productos humanos, la religión y el arte son aquellos que permiten la elevación del Espíritu y su acercamiento a ideas supraterrenales. Pero quizá sea la divinidad, o lo que ella represente según nuestra formación, un buen término para denominar este contacto. Por su parte, el psicoanálisis ha planteado que esta experiencia individual y social tiene su origen -y, en ciertos casos, también su finalidad- en las profundidades del Ello. Todo podría resolverse con una apelación a la irracionalidad de los sentimientos o a lo simbólico, pero tanto los unos como los otros tienen su asidero en la realidad humana. Marco Belocchio logra con excelencia plantear todas estas cuestiones en un film que, merecidamente, ganó la Palma de Oro en Cannes (¡en el 2002!).
El disparador argumental es ya de por sí bastante novedoso. Ernesto (Sergio Castellito), un exitoso artista plástico, es consultado por las altas cúpulas de la Iglesia Católica para cerrar las operaciones en torno a la beatificación de su madre, asesinada por uno de sus propios hijos en un arranque de ira de éste. No obstante, el protagonista descree de la actitud de mártir de su madre, con quien no compartía el modo de manejar a la familia. Esta postura no será, empero, compartida por su ex-esposa y el resto de sus familiares, quienes ven en la beatificación una oportunidad de ascenso social. A partir de allí, los arreglos, las mentiras y las diatribas sentimentales del personaje protagónico habrán de caracterizar a la sociedad italiana como una comunidad extremadamente ligada a la institución religiosa y a la obra del artista como una de las más mágicos aportes del inconsciente individual.
Es menester destacar que Belocchio logra generar un aura especial para esta película que está teñida del lenguaje (artístico) del inconsciente. Los cuadros de Ernesto son ensueños y las escenas (y los cuadros de las mismas) tienen el color de un "como si", donde desparpajo y tragedia se combinan para incentivar la línea psicoanalítica que atraviesa la obra, como bien ya puede deducirse del subtítulo del film: "la sonrisa de mi madre". La inteligencia del director/guionista se encuentra en los detalles -en escenas- que condensan las ideas que han de tocar el espíritu del espectador. Una de ellas es crucial, la entrevista cuasi de diván del sacerdote a Ernesto en el almuerzo del comedor de caridad.
Quien se acerque al film se verá tentado a situar el desarrollo del mismo por fuera de lo real. Las situaciones que se suceden rozan lo cómico o son anacrónicas y tan poco ordinarias que exceden la estética realista de la película. Pues la realidad puede no cruzarse con lo mágico, aunque sí debe el inconsciente tener un conflictivo -y rico- vínculo con ésta. Por fortuna el director decidió inteligentemente incluir el motivo del crimen como "cliff hanger", ya que sólo si la madre de Ernesto se comportó como mártir puede ella ser beatificada -sin mencionar que, además, tuvo milagros que fueron "probados". De esta manera, la combinación perfecta entre sutileza, inteligencia y entretenimiento corona a La hora de la religión como un ejemplo del buen cine que realiza Marco Belocchio, uno de los mejores cineastas italianos de la actualidad (como se demostró con Vincere).
Finalmente, todo podría resumirse en el personaje del hijo de Ernesto e Irene: conflictos familiares y aspiraciones místicas. Todas las sociedades y todos los seres humanos tenemos una fachada y un interior. Sólo que quizá sea erróneo situar lo interno y lo externo como dos lugares incomunicados. Toda organización es tan simbólica como real e histórica, de manera que cuando algo extraño irrumpe en su seno, las consecuencias posibles son el cambio o la reacción conservadora. Muchas veces ellas sacan lo peor de nosotros, pero esta es la única vía para la autoconciencia, que nos muestra la eterna regencia de nuestra imaginación creadora.

Hernán A. Manzi Leites

sábado, 13 de noviembre de 2010

EL BOSQUE

(Puntaje: 8)


Tortuosos son los caminos del cine de suspenso, y más aun los del cine argentino que se atreve a encarar producciones de este género. Pero el bosque tiene, por otra parte, ese toque de "terror" que lo acerca a films como Revelaciones y el grado de "fantástico" suficiente como para haber sido presentado en el festival Buenos Aires Rojo Sangre de este año 2010. Afortunadamente, viene en copia de 35 mm y en un hermoso cine como el Gaumont todos podremos disfrutar de una muy buena obra con calidad y a precios ajustados.
La crítica ha sugerido que El Bosque sería una reversión del mito del Minotauro. Si bien las alusiones al mito de Teseo y Ariadna son obvias, éste fue para el film de los jóvenes Eugenio Lasserre y Pablo Siciliano una inspiración. Lo demás viene con las características mismas del suspenso: la sensación de no hallar salida alguna, herencia de Hitchcock y tantos otros. En ese embrollo se encuentran dos mochileros, la alusivamente denominada Ariadna (Paula Brasca) y Martín (Martín Markotik), al perderse en el medio de un bosque y acceder a la invitación de un solitario y extraño hombre, Dannenberg (Oscar Pérez), de quedarse al menos una noche. A partir de allí, la estancia se prolongará, dado que el sitio es pertinente para la investigación ornitológica de Ariadna y Dannenberg conoce del tema y, a decir verdad, no tiene otra cosa que hacer. En ese punto Martín adquiere una centralidad inusitada, dado que se distancia de Ariadna y se enfrenta con el dueño de casa, quien por cierto, sabe cazar y utilizar un rifle.
Si volvemos a la cuestión del mito del Minotauro, deben destacarse dos conceptos: la cacería y la circularidad. El constante acecho de los protagonistas masculinos entre sí -botín femenino de por medio- y las referencias al tiempo y a la ingesta de carne no son sino referencias de un inevitable destino: el que ha sellado que del bosque no hay escapatoria posible.
Es menester felicitar a todo el equipo de producción, pues consiguieron desarrollar (con la ayuda de la facultad de Bellas Artes de La Plata) una película definitivamente redonda. Cuando los films no pretenden ser más de lo que lograron ser, entonces nos enfrentamos con un trabajo bien encarado -malo o bueno, eso lo dirán los espectadores. Pero lo que trae más felicidad es que una realización argentina se preste tan bien a un género que sabe cultivar perfectamente y que muchas veces pasa desapercibido por el INCAA (aunque en este caso Liliana Mazure haya asegurado su presencia en la Avant Prémiere).
Por último, haré lo que se espera que los críticos hagan, sugerir o recomendar un film. El Bosque destila juventud y a esos jóvenes que se van de mochileros o que quieren divertirse con un poco de naturaleza, sangre y locuras, la presente película encajará como anillo al dedo con su gusto. Personalmente, no pude olvidar aquellas púberes noches de Scream y de cómo Wes Craven resucitó su terror teen con nosotros -y aclaro que no soy tan viejo: fue en VHS. Quizá esas tardes de cine sigan existiendo, pero la situación de los cines y la del cine en particular me hace descreer de esa posibilidad. Los films "alla Rojo Sangre" tienen ese aspecto retro tan placentero y que les otorga eternidad, pues los morbos, las fantasías y los traumas siempre, decía el viejo Freud, salen por alguna parte. Guardemos esas atrocidades para el arte.

Hernán A. Manzi Leites

lunes, 8 de noviembre de 2010

AGORA

(Puntaje: 7)

Los realizadores cinematográficos se habían desacostumbrado a producir films épicos donde lo esencial de la guerra no fuera otra cosa que su misma violencia y los contenidos, "valor", "coraje", "romance" y "tiranía". Pero de Alejandro Amenábar podíamos esperar otra cosa. Él siempre tiene la delicadeza de crear películas que placen al público general y, tratan, a la vez, temas delicados y profundos, como la muerte (y su más allá) y el maltrato a los seres humanos. Hay también en sus obras expresiones fundamentales de compasión, que surgen tras la exposición tanto de las virtudes como de las miserias humanas.

Agora es una historia de la Alejandría del Siglo IV d.C., que es a la vez una pequeña concentración de la historia cultural del milenio, aclárese, occidental. La protagonista es la filósofa Hipatia (Rachel Weisz), inteligente y virtuosa mujer que enseña a distintos jóvenes, incluidos (aunque "de rebote") los esclavos que la sociedad romana, así como la griega, mantenían como pilares de su economía y cultura. Entre ellos se encuentra Davus (Max Minghella), quien ha logrado cultivar la ciencia astronómica impartida por Hipatia, gracias al amor, como siempre casi obsesivo, que siente hacia la joven y poderosa dama, hija de Theon (Michael Lonsdale), un anciano con un elevado cargo político. Pero esa paz intelectual será rápidamente interrumpida por la intervención de los cristianos, quienes con un discurso de solidaridad por los más pobres, adquieren gran popularidad, hasta el punto de desplazar, por orden romana, a los griegos de su Serapeo, destruyendo en una orgía de odio toda la biblioteca de Alejandría. Hipatia, debe huir y continuar con sus estudios en otro sitio, aunque la cultura que vio nacer toda su filosofía haya entrado en una época de oscuridad.
He leido algunas críticas severamente negativas respecto de esta nueva producción de Amenábar. Es que uno puede dejarse atrapar tanto por lo positivo como por lo negativo que está en Agora. Quizá lo más criticable sea la simplicidad o superficialidad con la que trata los movimientos sociales de la época: edad media oscurantista, la ciencia es buena, el esclavo se enamora de su ama. No obstante, esta claridad es, a la vez, una virtud -si se prefiere verlo así- en tanto concentra conceptos y los expone "para la divulgación" en una obra entretenida y bella. Pues la belleza está presente en esta película y presta espacio para una discusión bastante seria, la de la relación entre lo bello y lo verdadero. Las imágenes satelitales y astrales que pone Amenábar cobran sentido cuandCursivao se vincula la belleza y grandiosidad de las mismas con aquello que suscitaba el incesante deseo de conocer de Hipatia. Qué extraño, pensaría cualquiera, este tipo de exposición en una época donde ese tipo de imágenes no existían. Sin embargo, eso es lo que el cine permite. Algunos detalles y escenas de la obra generan un sentimiento tan atemporal como contemporáneo; no por su "vigencia", cual trasposición de contenidos, sino porque ese es el modo de comunicar un sentimiento hoy.
Y para los que deseen algo un poco más new age, podrán discutir la problemática del rol de la mujer y su relación con el poder y el conocimiento. Como he dicho más arriba, a Amenábar fascina hacer sufrir a sus protagonistas en vistas a un objetivo pedagógico. Si por todo lo dicho alguien imagina arduos combates filosóficos sin sangre, temo decepcionarlos. El padecimiento no es menor que en Tesis, sin tripas, aunque sin "metamensaje" tampoco: se trata de un sintético relato de odios mutuos. Finalmente, hay algo que es menester mencionar, a saber, la posible interpretación "derechista" que propone Amenábar, la turba enardecida e inculta. Sólo posible, pues a veces la turba es enardecida y otras tantas, inculta, pero que la ciencia y la filosofía sean completamente inocentes, eso sí es de dudar. No hay conocimiento puro, ni política pura, todas se mezclan y, en Agora aparece más la influencia de la filosofía sobre la política y el padecimiento de la filosofía por el accionar despótico de los poderes instituidos. La carencia del film es, entonces, no hacer ver la urdimbre ideológica (¡y no humanista!) del pensamiento de aquella época y de todas. Aunque quizá sea esta una expresión de deseo, y no las ideas que yacen en la cabeza de don Alejandro Amenábar.

Hernán A. Manzi Leites

martes, 2 de noviembre de 2010

COMPETENCIA INTERNACIONAL DE CORTOS IV (BARS XI)

Se proyectó el último segmento de la competencia internacional de cortos. Hay cosas para ver, muy distintas, de calidad respetable, pero a la vez no tan descollante. No obstante, como siempre hemos de elegir alguno de los trabajos y destacarlo como posible ganador de la serie.

INTERVIEW (Sebastian Marka) Alemania
[Buena ***] !

Corto alemán de considerable producción, en donde el papel del entrevistado y entrevistador se invierten, para confirmar a los nuevos paladines de la comunicación que el lugar de poder puede ser también el del otro lado del escritorio. Más cuando se la pasa asesinando mujeres, y quién sabe si no hasta la propia esposa.
Muy buenas actuaciones, puro guión y bastante Hitchcock. Si bien en un primer momento parece predecible, siempre puede haber otra vuelta de tuerca.
Nota: ganadora del mejor director de cortometraje

BIRDBOY (P. Rivero/A. Vázquez) España
[Muy buena****]

Película de animación pesimista sobre los sucesos que se desenvuelven después de la explosión de una fábrica. La oscuridad cubre las almas de todos los protagonistas (representados por animales, como el pájaro que no puede volar, Birdboy) y, aun así, se ve el amor. Lamentablemente, empero, el odio reluce más.
Alegoría de la discriminación y las penas adolescentes, tiene todo para convertirse en un corto de culto "Emo", cual si fuera un film de Tim Burton, pero con cocaína y armas posta.

PROTOPARTÍCULAS (Chema García Ibarra) España
[Buena***] !

Hilarante relato de un viajero en el tiempo que descubre en el futuro la protomateria, pero, por un error en el experimento, retorna al pasado prácticamente desintegrado, sólo sostenido por un traje especial.
La totalidad del corto son fragmentos de la vida cotidiana de este hombre en una suerte de traje de astronuata, lo cual produce un efecto cómico, bastante simpático. Se emplea un relato en off y el blanco y negro para darle un "efecto Chaplin" que rinde sus frutos.

DE CONTEMPTU MUNDI (Lucio Rojas) Chile
[Buena ***]

Relato bien llevado acerca de una investigación policial en torno a los crímenes de un hombre que asesina mujeres que se practican abortos.
Lo positivo del corto es, por un lado, su buena confección y cámara y, por otro, el hecho de poner en el tapete un tema tan rechazado en Chile como la legalización del aborto. Como siempre, el terror pone su énfasis en los aspectos sociales. Sin embargo, hay una sensación de insatisfacción y de falta de sazón a este trabajo, a excepción de una sugerente mirada final en el espejo.

CHLOE AND ATTIE (Scooter Corkle) Canadá
[Buena***] ?

Dos mujeres ancianas, una muy enferma, la otra borracha. El aspecto de la enferma y su relación igualmente patológica parece otorgar lo más tétrico del corto. Sin embargo, luego deriva en inexplicables habilidades de una de ellas, algo fuera de lugar. Se agrega un misterio a otro, pero meramente superpuestos. Muy buen maquillaje y actuaciones, como producción de "Primer mundo", se cuida el detalle.

DUE LOW FI (Tetsuo Lumiere) Argentina
[Buena ***]

Brevísimo trabajo de 3 minutos filmado con cámara de celular en el que se hace alusión, en un duelo ficticio, a los diferentes tipos de "tomas" de la filmación (shooting). Alegre y divertido, no sirve tanto para aprender los nombres de las tomas mismas como para parodizar al mundillo que suele asistir a estos festivales. Es decir, se dirige más a los realizadores que al público (y si se quiere público cinéfilo) en general.
Nota para Tetsuo: ¡él y su compañera estaban un poco ansiosos junto a mi butaca!

EL QUINTO CÍRCULO (Gabriel Miranda Naón) Argentina
[Regular**]

El Taller de Cine Contemporáneo realizó esta producción con bastante esmero, en la que se muestra una Buenos Aires destruida por una tragedia nuclear. Los pocos sobrevivientes continúan en guerra, una guerra con armas y poca comida. Pero más aun, falta piedad.
La labor de producción, reitero, es muy destacable. No obstante, el desenlace tiene puntos muy flojos y la trama no llega a la altura del trabajo realizado, demostrando una vez más que el guión (ahora guion) es el esqueleto de una obra cinematográfica.

LA VUELTA DEL MALÓN (Laura Casabé) Argentina
[Muy Buena****]

Y sí, Laura Casabé y su Malón... film muy esperado. Felicitaciones a la directora, ganadora del mejor corto argentino.
Tras la Conquista del Desierto, el "hombre blanco" no pagó su karma y la venganza indígena apuntará a destruir las almas corruptas que participaron en la masacre. Qué si no unos buenos zombies pueden llevar a cabo esta venganza.
Cortometraje de época, envuelto para regalo que place al espectador por ser una obra llevada a cabo con todas las joyitas e íconos del género: zombies, política, y culpa. En este sentido, no es una película particularmente original (como lo sea, quizá, Birdboy), pero una buena orientación puede placer tanto como ideas novedosas y probablemente más.
Felicitaciones al compositor de la música, quien se animó a verter instrumentos electrónicos y, a fuer de irrumpir en mi conservadurismo, logró finalmente convencerme.
Y para los curiosos, sí, Laura es "muy mona" y, para mis amigos, efectivamente, "está buena". Le auguraron buen futuro como directora, de mi parte, el vaticinio no va a variar.

Hernán A. Manzi Leites





BEYOND THE GRAVE (BARS XI)

[Iberoamericana]

Regular ** [?]

Apocalíptico film brasileño de Davi de Oliveira Pinheiro con zombies mansos y posesiones demoníacas. Ya quedan pocos seres humanos bien vivos dando vueltas por la Tierra, entre ellos un policía, que a falta de pistola usa catana, dos jóvenes, un pequeño trío familiar y algún alma pervertida por la apertura de las puertas del infierno.
Si la película tiene una contra es su exposición de situaciones con un lábil sentido en cuanto a su contenido o mensaje y, además, las explicaciones no son en absoluto claras, hay detalles de agregados fantásticos que no se implantan en una realidad creada por el autor, imaginaria, pero con reglas más o menos fijas (por ejemplo, el tema de las balas). Pero lo peor de todo es que tiene un ritmo aplastante.
En efecto, el director debería, quizá, haber optado por reducir tomas y generar, de este modo, una consecución de los sucesos más ágil. Sumado a la defectuosa calidad de la copia o el parlante, el resultado no pudo haber sido el mejor.

Hernán A. Manzi Leites