(Puntaje: 7)
Brad Pitt es Jesse James y Casey Affleck (¡actúa bien!) es Robert Ford, un "fan" enfermizo de aquel integrante del grupo de ladrones y asesinos más buscados en la época del Salvaje Oeste, o no tan oeste, quizá, los Hermanos James. Podría pensarse que este filme es definitivamente un western, pero no, amantes de los cowboys. Una de los principales objetivos de la película es alterar el arquetipo de western que tenemos en mente. Aquí, no hay calor, hay nieve. Aquí, no hay encuentros de pistoleros high noon, ni damas a las que rescatar. Es más, no hay indios (bueno, sí, ya sé que la mayoría murió durante la guerra). Sin embargo, más allá de toda esta presentación anti dogmática, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford mantiene la figura del bandolero como un estandarte para poder alterar al género desde el género mismo. Ya en las primeras escenas de esta obra vemos cómo Jesse tortura a un guardia de tren por intentar resistirse a abrir las llaves y arrodillarse a sus pies. No hay "aventura" en esta película con muy bella fotografía, sino bastante tensión (con 160 minutos de duración es lógico que algo se haya relajado) , mostrando cómo el thriller, el psicodrama y el western se unen: western psicológico, damas y caballeros.
A continuación, la otra cara de la milanesa...
A veces las películas ganan por audacia. A El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford no le faltó ni audacia ni algunos (varios) huecos en el balde que hicieron que el resultado final del filme no fuera el mejor. Y no sé hasta qué punto esta flojera se debió a los contenidos intrínsecos de la película. Esto es, cuando Jesse James es transformado en objeto de admiración y temor (terrible temor) y tras su muerte es venerado en contraposición al escarnio que sufre su asesino, Robert Ford, la conclusión "moral" o como quieran llamarle, resulta, o muy obvia (es mejor ser valiente y asesino sanguinario y ladrón, a ser un cobarde que mata por la espalda "a traición" a un asesino perseguido por más de una década) o bien, quizá demasiado rebuscada y meramente estética y estática (en un momento de anarquía en los EEUU, se valora más la valentía y la rebeldía contra una autoridad, tras la guerra civil, muchas veces no querida, que seguir a la legalidad de las autoridades contra las que se luchó durante la guerra y, encima, ejecutarla cobardemente, sin código). Esta última opción es de una gran riqueza "metafórica" en cuanto a la toma de postura "histórica" del filme. Sin embargo, sólo realiza una suerte de "historia monumental", "historia anticuaria", donde su utilidad para el presente es nula o, incluso, perjudicial, ya que esta decepción nos permitiría volver a la interpretación de la conclusión anteriormente dada: es mejor ser asesino y valiente que cobarde y asesino de un asesino.
Si las inconsistencias del filme lo hacen olvidable, o meramente citable, el tiempo dirá. No siempre propuestas interesantes logran el mayor revuelo. Generalmente, se contentan con una palmada en la espalda. Y creo que a Brad Pitt ya no le hacen falta.
Hernán A. Manzi Leites
viernes, 30 de noviembre de 2007
viernes, 23 de noviembre de 2007
BEOWULF
(Puntaje: 7)
¿Algo nuevo bajo el sol? ¿Otra película espectacularmente épica (y cara)? ¿Las aventuras de quién vienen esta vez?... Ah, Beowulf... onda Aquiles ¿no?
Estos comentarios y muchos más nos incitaban los carteles de la nueva película de Robert Zemeckis, Beowulf, filme de animación 3-D que cuenta con la presencia de Anthony Hopkins, Angelina Jolie, John Malkovich y Ray Winstone (en el papel del héroe Beowulf).
Los primeros minutos impactan por sus imágenes, y a continuación, cuando comienzan los diálogos, uno confirma la premonitoria visión de "Otra tonta película estilo medieval de guerra".... Sin embargo, cuando creemos que nuestra entrada está perdida y que tan sólo nos queda reírnos de todo, efectivamente, comenzamos a reírnos de todo. Con chistes, en parte, con TODO, en general.
Yo sabía que Robert Zemeckis no iba a hacer una película como cualquier otra. Uno espera que nos dé algo de Volver al futuro o Forrest Gump, o parecido. Bueno, parecido, el humor y el sarcasmo. Beowulf tiene la virtud de ser una parodia al género dentro del género. Sin duda, esto tiene también un objetivo comercial claro en intentar satisfacer las ansias de guerra a espadazo limpio. Una descripción más detallada de qué ocurre con esta obra 3-D, a continuación.
Beowulf es un poema épico de tres mil y pico de versos escrito en la lengua de lo que ahora es Inglaterra, pero en el siglo VII (u VIII, no se sabe bien), equivalente al Poema de Mio Cid en España y la Chanson de Roland en Francia. En el relato, Beowulf es llamado por los Jutos (de Dinamarca, península de Jutlandia) para que maten al mosntruo que los acecha, Grendel. Beowulf logra matar al monstruo y luego de un confuso encuentro con su madre (la del monstruo), es coronado rey, pero lamentablemente cae preso de la maldición de la madre del monstruo y las desgracias empiezan. Intenta detener esas desgracias y mata al dragón que por ese tiempo comenzó a atacar el pueblo, muriendo en su hazaña.
Es interesante esto de los monstruos, principalmente porque muestra cómo en otras culturas, como la anglosajona, aparecían monstruos, criaturas mágicas y hechizos a reyes. El Cantar de Mio Cid es aburridísimo al respecto, y no aparece NINGÚN monstruo, sino hombres de distintas razas y naciones luchando entre sí.
Zemeckis es grandioso con su película por lo siguiente:
1) Critica al género introduciendo una parodia en una película que no deja de ser del género.
2) Su humor contemporáneo encaja perfectamente con lo que quiere decirnos: las películas épicas tipo medieval a gran escala son un flagelo contemporáneo.
3) Lo "obvio", "exagerado" y "trillado" del filme intenta reflejar la pasión casi ingenua con la que estas tradiciones orales (luego escritas algunas, como la de Beowulf) eran recibidas.
4) Técnicamente, nos deja boquiabiertos.
5) Los actores (digitalizados, pero igualitos) se autoparodian también. Por ejemplo, John Malkovich es el tipo raro medio turro que está siempre dando vueltas y Angelina Jolie es la burda femme fatale en su interpretación de una sensual (y tetona) monstrua con taco aguja. Es, por cierto, Angelina Jolie en su mejor papel...
¿Qué más decir? No estamos, de todos modos, frente a un "peliculón". Es una parodia grosso modo. No era necesario un gran guión para hacer lo que se hizo, sino un buen director como Zemeckis. No esperen tampoco un serio Lord of The Rings, ni un Troya, por lo que dije anteriormente. Vayan a divertirse con amigos. Los cinéfilos y sus amigotes van a pasarla bomba. Y los jóvenes grandulones (y no tanto) también.
Hernán A. Manzi Leites
¿Algo nuevo bajo el sol? ¿Otra película espectacularmente épica (y cara)? ¿Las aventuras de quién vienen esta vez?... Ah, Beowulf... onda Aquiles ¿no?
Estos comentarios y muchos más nos incitaban los carteles de la nueva película de Robert Zemeckis, Beowulf, filme de animación 3-D que cuenta con la presencia de Anthony Hopkins, Angelina Jolie, John Malkovich y Ray Winstone (en el papel del héroe Beowulf).
Los primeros minutos impactan por sus imágenes, y a continuación, cuando comienzan los diálogos, uno confirma la premonitoria visión de "Otra tonta película estilo medieval de guerra".... Sin embargo, cuando creemos que nuestra entrada está perdida y que tan sólo nos queda reírnos de todo, efectivamente, comenzamos a reírnos de todo. Con chistes, en parte, con TODO, en general.
Yo sabía que Robert Zemeckis no iba a hacer una película como cualquier otra. Uno espera que nos dé algo de Volver al futuro o Forrest Gump, o parecido. Bueno, parecido, el humor y el sarcasmo. Beowulf tiene la virtud de ser una parodia al género dentro del género. Sin duda, esto tiene también un objetivo comercial claro en intentar satisfacer las ansias de guerra a espadazo limpio. Una descripción más detallada de qué ocurre con esta obra 3-D, a continuación.
Beowulf es un poema épico de tres mil y pico de versos escrito en la lengua de lo que ahora es Inglaterra, pero en el siglo VII (u VIII, no se sabe bien), equivalente al Poema de Mio Cid en España y la Chanson de Roland en Francia. En el relato, Beowulf es llamado por los Jutos (de Dinamarca, península de Jutlandia) para que maten al mosntruo que los acecha, Grendel. Beowulf logra matar al monstruo y luego de un confuso encuentro con su madre (la del monstruo), es coronado rey, pero lamentablemente cae preso de la maldición de la madre del monstruo y las desgracias empiezan. Intenta detener esas desgracias y mata al dragón que por ese tiempo comenzó a atacar el pueblo, muriendo en su hazaña.
Es interesante esto de los monstruos, principalmente porque muestra cómo en otras culturas, como la anglosajona, aparecían monstruos, criaturas mágicas y hechizos a reyes. El Cantar de Mio Cid es aburridísimo al respecto, y no aparece NINGÚN monstruo, sino hombres de distintas razas y naciones luchando entre sí.
Zemeckis es grandioso con su película por lo siguiente:
1) Critica al género introduciendo una parodia en una película que no deja de ser del género.
2) Su humor contemporáneo encaja perfectamente con lo que quiere decirnos: las películas épicas tipo medieval a gran escala son un flagelo contemporáneo.
3) Lo "obvio", "exagerado" y "trillado" del filme intenta reflejar la pasión casi ingenua con la que estas tradiciones orales (luego escritas algunas, como la de Beowulf) eran recibidas.
4) Técnicamente, nos deja boquiabiertos.
5) Los actores (digitalizados, pero igualitos) se autoparodian también. Por ejemplo, John Malkovich es el tipo raro medio turro que está siempre dando vueltas y Angelina Jolie es la burda femme fatale en su interpretación de una sensual (y tetona) monstrua con taco aguja. Es, por cierto, Angelina Jolie en su mejor papel...
¿Qué más decir? No estamos, de todos modos, frente a un "peliculón". Es una parodia grosso modo. No era necesario un gran guión para hacer lo que se hizo, sino un buen director como Zemeckis. No esperen tampoco un serio Lord of The Rings, ni un Troya, por lo que dije anteriormente. Vayan a divertirse con amigos. Los cinéfilos y sus amigotes van a pasarla bomba. Y los jóvenes grandulones (y no tanto) también.
Hernán A. Manzi Leites
sábado, 17 de noviembre de 2007
GONE BABY GONE ("Desapareció una noche")
(Puntaje: 4)
A esta película le vinieron como anillo al dedo los sucesos dramáticos que ocurrieron con la desaparición de la nena inglesa, Madelaine, durante unas vacaciones en Portugal. Con respecto a ello debo decir que muchas veces la realidad supera a la ficción y, en este caso, lo hizo ampliamente. Esta película no satisfará los deseos de intriga policial con que venimos bastante cargados. Hay similitudes, es innegable. Pero me quedo con el noticiero.
No resulta para nada extraño que un thriller producido por Miramax y escrito y dirigido por Ben Affleck no pueda tratar temas de la realidad cotidiana sin agregarle algún elemento de recalcitrante moral, saquen ustedes las conclusiones que el corazón les dicte, un par de tiros y sanseacabó. Si esto no basta para convencerlos, sigan leyendo.
El argumento estriba en la desaparición de una nenita que por la noche fue repentinamente secuestrada y la consecuente búsqueda que emprende la policía (liderada por un Morgan Freeman en el papel de Morgan Freeman) y unos detectives privados muy jóvenes, aniñados diría, romántica pareja cuyo falo es Casey Affleck. Los missing people detectives serán ayudados por otra pareja, no homosexual, no, sino de dos policías amigos, un gordo super entrenado y don Ed Harris, quien es el que mejor está en su papel (¡qué horror si todos estuvieran mal!). La madre de la nena: drogadicta y sucia. La tía de la nena: un corazón de oro que recurrió a cualquier cosa para encontrar a su sobrina (fíjense que recurrió a Casey Affleck). Los hombres de la casa, uno, un bigotudo hermano de la drogadicta (y esposo de la desesperada tía), y después están los merodeantes machos de la madre de la nena, que, para ser franco, no están en casa nunca, sino vendiendo droga y robándole a sus jefes. ¡Qué feo hogar que tenía esta nena!
Aunque un antro como este tiene bastante ya que dar de por sí, la película no termina con la historia de la nena secuestrada. Se ven algunos pervertidos más y algo de sangre.
Con respecto a la "resolución" del nudo argumental, el espectador no tiene por qué preocuparse. Ben Affleck nos obliga a quedarnos sentados hasta que los personajes digan: bueno, ahora apareció esto, y luego esto, y después lo otro. "Ah, mirá vos", sería el comentario de cualquiera. Con esto quiero decir, para ser más claro, ¡que no es un buen thriller!. Dije thriller porque policial lo es mucho menos, pero por qué no... policial. ¿O drama? (Qué astuto este Ben Affleck, hizo un filme fuera de todo género) . Uno continúa sentado porque pagó la entrada y no, precisamente, porque la trama sea atrapante y uno esté buscando a la nenita y devanándose los sesos para desenmascarar a los secuestradores.
Otro detalle bastante notorio de la película, en particular al comienzo, es la gente fea. Ben Affleck quiso reflejar cómo es un rioba de EEUU, y bueno, es un rioba, la gente es imperfecta, no se maquilla o se maquilla de más, tiene tajos en la cara, arrugas de tanto smog y un pasado oscurísimoooooo que deja sus marcas por todas partes. Al único que no le afectó el aire arrabalero de los suburbios fue a Casey Affleck, el protagonista, y un poco menos a su mujer, ya medio baqueteada (¿no se dan cuenta que esos papeles están escritos para Sandra Bullock?). Si toda esta tarea de casting y make up se debe a una metáfora gente de corazón puro vs. gente rara, no quiero ni enterarme. Si no es por esto, es algo notorio, te lo marco Ben.
¿Qué decir del contenido ético de la película? En lo personal, creo que es de una calidad ínfima, no guts. A nadie le gusta que los chicos sufran, excepto a los que les gusta hacerlos sufrir... ¿la ley? Ya se sabe que lo que la ley dice no siempre es "lo mejor", pero dura lex sed lex.
Sin embargo, creo que al menos tiene la delicadeza de dejarnos pensando sobre un tema en particular. Una vez que hayamos tomado posición se terminó la película para nuestra existencia. Tampoco es que sea demasiado importante tomar posición sobre el tema que cual la película propone (o nos lanza burdamente).
¿Qué decir pues de Gone Baby Gone? Estructura unida con bisagras, ganchos de carnicero y nudos marineros para hacernos creer que es un policial y que hay algo por resolver; situaciones bastante poco creíbles; actuaciones discretísimas; y un "apto para mayores de 16 años" que se debe sólo a la exposición de droga, sangre y gente fea o muerta. Quizá si Ben Affleck hubiera hecho de su obra algo más "Disney", hubiera dado en el blanco. Así como está, es una criatura híbrida como esas que construíamos con muñecos cuando niños, de las que ni se podían parar por tener una pelota de tenis encanghada a la capa. En suma, una Bella Durmiente ultrajada en el callejón.
Hernán A. Manzi Leites
A esta película le vinieron como anillo al dedo los sucesos dramáticos que ocurrieron con la desaparición de la nena inglesa, Madelaine, durante unas vacaciones en Portugal. Con respecto a ello debo decir que muchas veces la realidad supera a la ficción y, en este caso, lo hizo ampliamente. Esta película no satisfará los deseos de intriga policial con que venimos bastante cargados. Hay similitudes, es innegable. Pero me quedo con el noticiero.
No resulta para nada extraño que un thriller producido por Miramax y escrito y dirigido por Ben Affleck no pueda tratar temas de la realidad cotidiana sin agregarle algún elemento de recalcitrante moral, saquen ustedes las conclusiones que el corazón les dicte, un par de tiros y sanseacabó. Si esto no basta para convencerlos, sigan leyendo.
El argumento estriba en la desaparición de una nenita que por la noche fue repentinamente secuestrada y la consecuente búsqueda que emprende la policía (liderada por un Morgan Freeman en el papel de Morgan Freeman) y unos detectives privados muy jóvenes, aniñados diría, romántica pareja cuyo falo es Casey Affleck. Los missing people detectives serán ayudados por otra pareja, no homosexual, no, sino de dos policías amigos, un gordo super entrenado y don Ed Harris, quien es el que mejor está en su papel (¡qué horror si todos estuvieran mal!). La madre de la nena: drogadicta y sucia. La tía de la nena: un corazón de oro que recurrió a cualquier cosa para encontrar a su sobrina (fíjense que recurrió a Casey Affleck). Los hombres de la casa, uno, un bigotudo hermano de la drogadicta (y esposo de la desesperada tía), y después están los merodeantes machos de la madre de la nena, que, para ser franco, no están en casa nunca, sino vendiendo droga y robándole a sus jefes. ¡Qué feo hogar que tenía esta nena!
Aunque un antro como este tiene bastante ya que dar de por sí, la película no termina con la historia de la nena secuestrada. Se ven algunos pervertidos más y algo de sangre.
Con respecto a la "resolución" del nudo argumental, el espectador no tiene por qué preocuparse. Ben Affleck nos obliga a quedarnos sentados hasta que los personajes digan: bueno, ahora apareció esto, y luego esto, y después lo otro. "Ah, mirá vos", sería el comentario de cualquiera. Con esto quiero decir, para ser más claro, ¡que no es un buen thriller!. Dije thriller porque policial lo es mucho menos, pero por qué no... policial. ¿O drama? (Qué astuto este Ben Affleck, hizo un filme fuera de todo género) . Uno continúa sentado porque pagó la entrada y no, precisamente, porque la trama sea atrapante y uno esté buscando a la nenita y devanándose los sesos para desenmascarar a los secuestradores.
Otro detalle bastante notorio de la película, en particular al comienzo, es la gente fea. Ben Affleck quiso reflejar cómo es un rioba de EEUU, y bueno, es un rioba, la gente es imperfecta, no se maquilla o se maquilla de más, tiene tajos en la cara, arrugas de tanto smog y un pasado oscurísimoooooo que deja sus marcas por todas partes. Al único que no le afectó el aire arrabalero de los suburbios fue a Casey Affleck, el protagonista, y un poco menos a su mujer, ya medio baqueteada (¿no se dan cuenta que esos papeles están escritos para Sandra Bullock?). Si toda esta tarea de casting y make up se debe a una metáfora gente de corazón puro vs. gente rara, no quiero ni enterarme. Si no es por esto, es algo notorio, te lo marco Ben.
¿Qué decir del contenido ético de la película? En lo personal, creo que es de una calidad ínfima, no guts. A nadie le gusta que los chicos sufran, excepto a los que les gusta hacerlos sufrir... ¿la ley? Ya se sabe que lo que la ley dice no siempre es "lo mejor", pero dura lex sed lex.
Sin embargo, creo que al menos tiene la delicadeza de dejarnos pensando sobre un tema en particular. Una vez que hayamos tomado posición se terminó la película para nuestra existencia. Tampoco es que sea demasiado importante tomar posición sobre el tema que cual la película propone (o nos lanza burdamente).
¿Qué decir pues de Gone Baby Gone? Estructura unida con bisagras, ganchos de carnicero y nudos marineros para hacernos creer que es un policial y que hay algo por resolver; situaciones bastante poco creíbles; actuaciones discretísimas; y un "apto para mayores de 16 años" que se debe sólo a la exposición de droga, sangre y gente fea o muerta. Quizá si Ben Affleck hubiera hecho de su obra algo más "Disney", hubiera dado en el blanco. Así como está, es una criatura híbrida como esas que construíamos con muñecos cuando niños, de las que ni se podían parar por tener una pelota de tenis encanghada a la capa. En suma, una Bella Durmiente ultrajada en el callejón.
Hernán A. Manzi Leites
viernes, 26 de octubre de 2007
HONOR DE CAVALLERIA
(Puntaje: 8)
Leí en una crítica que los tradicionalistas "extremos", defensores del Quijote de Cervantes, se escandalizarían frente a esta obra del catalán Albert Serra. Sin embargo, yo vi en ella la pureza del Quijote, su "verdadera" historia, al modo de un documental, y no meramente una trasposición de un relato de aventuras. Se ha visto, por otra parte, que la novela más conocida de Miguel de Cervantes rara vez se lleva a escena linealmente. Tenemos el evidente caso de El hombre de La Mancha. Y si no me he sentido molesto por el intento de llevar al Quijote a un "reality" es porque la película es desarrollada con gran maestría y numerosos aciertos.
Retomando todo esto, vemos que el concepto clave del filme es "naturaleza". En primer lugar, por mostrar a estos Quijote y Sancho verdaderamente humanos, en una travesía sin molinos de viento, ni Dulcineas expectantes. En segundo lugar, precisamente la naturaleza será el entorno que guiará a estos personajes (interpretados por Lluís Carbó y Lluís Serrat) mediante el diálogo que con ella (y entre ellos) establecen.
Las aluciones a Dios que el Quijote da son expresión de aquella teoría medieval según la cual todo lo creado estaba en la Palabra de Dios; no en la Biblia como libro, sino en el "decir" divino, y, en consecuencia en el diálogo que él mismo establece con nosotros (a través de la interioridad y, claro ahora sí, la Biblia), con la naturaleza y entre sus tres Personas. El Libro Sagrado dice: En el principio fue el Verbo (logos).
Se comprende así por qué Serra quiso que sintiéramos la naturaleza de una manera tan placentera como poderosa. Los grillos, las aves, el viento, es lo único que oímos. El verde, el cielo, la oscuridad, es lo único que vemos. En ellos introducidos, el Quijote y Sancho, destacándose sobre el trasfondo haciéndonos la creatividad del hombre como su esencia, para difernciarlos de aquello a lo que el Quijote se dirige, ciegamente, sólo con su fe: Dios. Es, por cierto, el tema de la "fe" crucial en Honor de Cavallería. Pecando de obviedad, las dudas y convicciones de Sancho, casi diría el protagonista de la película, con respecto al viejo a quien acompaña, son una cuestión de fe. De más está decir que esta interpretación "religioso-metafísica" de la película no es novedosa con respecto a la obra del Manco de Lepanto. Muchos han tomado al libro como un cofre lleno de significados ocultos. Yo los desconozco, pero Albert Serra logró que viéramos al menos algunos, y pienso que más de Cervantes que del director.
Yendo a los elementos que el director decidió incluir en su película, veo ciertos desajustes. La inclusión de música en un momento avanzado del filme resultó completamente inapropiado (excepto que le busquemos alguna vuelta metafísico conceptual para explicarla). Ciertas escenas devienen tediosas, quizá deliberadamente, pero ¡tediosas para el espectador de todos modos! Además, Honor de Cavallería tiene ciertas arbitrariedades por parte de Serra que no la hacen la "obra maestra" que muchos aclaman.
A pesar de esto último, el balance general de la película es muy positivo. Será una película para recordar, y para ver al Quijote (es altamente recomendable haber leído El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha) de Cervantes en carne y hueso (mejor dicho, en fílmico).
Esta película trasluce a sus progenitores música, literatura y pintura. Y nos muestra, así, qué es el cine. Didáctico, ¿no?.
Hernán A. Manzi Leites
Leí en una crítica que los tradicionalistas "extremos", defensores del Quijote de Cervantes, se escandalizarían frente a esta obra del catalán Albert Serra. Sin embargo, yo vi en ella la pureza del Quijote, su "verdadera" historia, al modo de un documental, y no meramente una trasposición de un relato de aventuras. Se ha visto, por otra parte, que la novela más conocida de Miguel de Cervantes rara vez se lleva a escena linealmente. Tenemos el evidente caso de El hombre de La Mancha. Y si no me he sentido molesto por el intento de llevar al Quijote a un "reality" es porque la película es desarrollada con gran maestría y numerosos aciertos.
Retomando todo esto, vemos que el concepto clave del filme es "naturaleza". En primer lugar, por mostrar a estos Quijote y Sancho verdaderamente humanos, en una travesía sin molinos de viento, ni Dulcineas expectantes. En segundo lugar, precisamente la naturaleza será el entorno que guiará a estos personajes (interpretados por Lluís Carbó y Lluís Serrat) mediante el diálogo que con ella (y entre ellos) establecen.
Las aluciones a Dios que el Quijote da son expresión de aquella teoría medieval según la cual todo lo creado estaba en la Palabra de Dios; no en la Biblia como libro, sino en el "decir" divino, y, en consecuencia en el diálogo que él mismo establece con nosotros (a través de la interioridad y, claro ahora sí, la Biblia), con la naturaleza y entre sus tres Personas. El Libro Sagrado dice: En el principio fue el Verbo (logos).
Se comprende así por qué Serra quiso que sintiéramos la naturaleza de una manera tan placentera como poderosa. Los grillos, las aves, el viento, es lo único que oímos. El verde, el cielo, la oscuridad, es lo único que vemos. En ellos introducidos, el Quijote y Sancho, destacándose sobre el trasfondo haciéndonos la creatividad del hombre como su esencia, para difernciarlos de aquello a lo que el Quijote se dirige, ciegamente, sólo con su fe: Dios. Es, por cierto, el tema de la "fe" crucial en Honor de Cavallería. Pecando de obviedad, las dudas y convicciones de Sancho, casi diría el protagonista de la película, con respecto al viejo a quien acompaña, son una cuestión de fe. De más está decir que esta interpretación "religioso-metafísica" de la película no es novedosa con respecto a la obra del Manco de Lepanto. Muchos han tomado al libro como un cofre lleno de significados ocultos. Yo los desconozco, pero Albert Serra logró que viéramos al menos algunos, y pienso que más de Cervantes que del director.
Yendo a los elementos que el director decidió incluir en su película, veo ciertos desajustes. La inclusión de música en un momento avanzado del filme resultó completamente inapropiado (excepto que le busquemos alguna vuelta metafísico conceptual para explicarla). Ciertas escenas devienen tediosas, quizá deliberadamente, pero ¡tediosas para el espectador de todos modos! Además, Honor de Cavallería tiene ciertas arbitrariedades por parte de Serra que no la hacen la "obra maestra" que muchos aclaman.
A pesar de esto último, el balance general de la película es muy positivo. Será una película para recordar, y para ver al Quijote (es altamente recomendable haber leído El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha) de Cervantes en carne y hueso (mejor dicho, en fílmico).
Esta película trasluce a sus progenitores música, literatura y pintura. Y nos muestra, así, qué es el cine. Didáctico, ¿no?.
Hernán A. Manzi Leites
sábado, 20 de octubre de 2007
Recital de SODA STEREO (viernes 19/10/07) o A NIGHT AT THE OPERA
APÁGALO...ENCIÉNDELO

Finalmente, la banda que anunció su partida hace diez años con un espectacular recital, concretó su regreso. Pero el fanatismo es ciego y no supo o quiso ver que aquel "último concierto" iba a ser, como se puede leer claramente, el fin de Soda y el inicio del Stereo.
El recital que Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti dieron el 19 de octubre del 2007 en el Estadio Monumental de River Plate tiene varias aristas de análisis. Puede ser que esto sea positivo, ya que no fue un concierto llano, sino pensado, en su concepto y, obviamente, también en su show. Pero, a la vez, esta multiplicidad de sentidos derivó en una inconsistencia en su totalidad, aunque no para todo el público. Que el "Último concierto" fue grandioso, no hay dudas.Lo que diferencia a el "último" de la "vuelta" es que la "vuelta" es simplemente una porción extra para los que ya saborearon al trío, o para quien no lo haya probado nunca en vivo; el "último" vino tras una seguidilla de discos exitosos de la banda, en particular "Sueño Stereo" y "Comfort y Música para Volar". La vuelta de Soda Stereo debería haberse dado con la presentación de un nuevo disco. No lo hizo. Soda no volvió nada.
Naturalmente, mi balance del recital está lejos de ser completamente negativo, pero comenzaré con estos detalles que no me parecieron por completo acertados. En primer lugar, si bien la banda "sonó bien", el tempo de algunas canciones y su potencia, sumada al eco que había en mitad del campo de River, no favorecieron siempre al sonido de la banda. Creo, sin embargo, que más allá de los problemas técnicos, las canciones no tenían esa pizca de aceleración necesaria en
toda presentación en vivo (la afinación de Cerati tuvo además, sus flaquezas, comprensibles, desde ya). Y también está el enorme conflicto del poco conflictivo Charly Alberti. Soda hubiera sido una banda muchísimo mejor sin él (con otro mejor baterista). Su precisión metronómica espanta... Soda es Cerati (porque Bosio demostró ser un viejo patético, como dijo un amigo: Telerman con botas y musculoso).
La otra cuestión negativa, en parte, fue su falta de llegada a los nuevos fans, o los no demasiado fans. Su selección de canciones osciló entre las archi conocidas y las casi o más o menos desconocidas ("Tele-K", "Fue", "Imágenes Retro", "En remolinos", grandes emas por cierto). Sin embargo, en cuanto concepto, esto fue grandioso. Hacer un "grandes éxitos" hubiera sido efectista, pero poco innovador. En su "vuelta", Soda Stereo "vuelve" a tocar temas que hacía mucho no tocaba. Por otra parte, la banda supuso que su regreso era esperado por grandes fanáticos que, evidentemente, conocerían esas canciones. Fue, entonces, un concierto para connoisseurs, y los que recién se empapan con la banda pudieron disfrutar tranaquilos de sus temas, como en la ópera... donde la obra puede ser excelente y su representación no tanto.
La otra cuestión negativa, en parte, fue su falta de llegada a los nuevos fans, o los no demasiado fans. Su selección de canciones osciló entre las archi conocidas y las casi o más o menos desconocidas ("Tele-K", "Fue", "Imágenes Retro", "En remolinos", grandes emas por cierto). Sin embargo, en cuanto concepto, esto fue grandioso. Hacer un "grandes éxitos" hubiera sido efectista, pero poco innovador. En su "vuelta", Soda Stereo "vuelve" a tocar temas que hacía mucho no tocaba. Por otra parte, la banda supuso que su regreso era esperado por grandes fanáticos que, evidentemente, conocerían esas canciones. Fue, entonces, un concierto para connoisseurs, y los que recién se empapan con la banda pudieron disfrutar tranaquilos de sus temas, como en la ópera... donde la obra puede ser excelente y su representación no tanto.
Existe, además, un factor estructural (la multitud apretujándose) que fue manejado ambivalentemente por parte de la banda. Seguramente, Soda Stereo previó la gran excitación inicial y por eso decidió calmar a las masas con canciones poco conocidas. Pero ¿por qué no se notó a la gente tan emocionada con temas como "Persiana Americana"? Hay varias cosas a tomar en cuenta: había mucha gente, apretando, saliendo, entrando; la banda no fue tan contundente interpretando; y los fans de Soda Stereo estamos más viejos...Sin embargo, el recital fue disfrutable, aunque con fallas que por momentos lo hicieron flaquear. Esto fue clarísimo con "Prófugos", canción que ya tiene la virtud de tener crescendos y agudos demagógicos, interpretada con muchísima pasión, transmitiendo al público un furor que llegó a nuestros corazones, un poco perdidos, un poco enamoradizos, un poco fanáticos (¡no seas tan cruel!). Ah, sin olvidarnos del despliegue de tecnología en la iluminación y las agradables
burbujas que decoraron el aire durante "Un millón de años luz"; incluyendo, antes de la aparición de la banda, un graciosísimo especial de Peter Capusotto y sus videos en pantalla gigante.
burbujas que decoraron el aire durante "Un millón de años luz"; incluyendo, antes de la aparición de la banda, un graciosísimo especial de Peter Capusotto y sus videos en pantalla gigante. En suma, mi experiencia personal (los recitales en estadios se viven desde adentro más que ningún otro show) fue la de una vuelta más comercial que emocionante, con altibajos, y a algún otro espectador pudo haberle parecido fantástico. Las fechas subsiguientes pueden, por su lado, mejorar aquello que yo destaqué como negativo, u oxidarse en sus puntos coyunturales. Si
tienen sus entradas, serán ustedes los que comenten cómo les fue (y cómo le fue a Cerati).
tienen sus entradas, serán ustedes los que comenten cómo les fue (y cómo le fue a Cerati).La vuelta de Soda Stereo fue para darnos el gusto, como se evidenció en el tema final, "Nada Personal", tras su reiterada negativa a interpretarlo en vivo. Yo, disfrutaré más cuando Cerati en un recital solista, nos traiga algún tema de sus tiempos con Alberti y Bosio. ABC de la música nacional es esta banda, y ABC del rock es que, cuando un grupo se separa, han de morir o sacar un nuevo disco. La muerte se ha mostrado más favorable para varios.


Hernán A. Manzi Leites
domingo, 7 de octubre de 2007
"Los irreverentes" (de Claudio Gotbeter) en el Chacarerean Teatre
(Puntaje: 4)
El Chacarerean Teatre no podía ser, ubicado en pleno Palermo (¿Soho? ¿Hollywood? ¿Viejo?), aunque a una cuadra de una horripilante Avenida Juan B. Justo, un teatro tradicional. Por algo estos lugares suelen llamarse "espacio teatral", y no, simplemente, teatro. El Chacarerean tiene de especial ser un mezcla entre Cabaret, bar pseudo elegante (léase: San Telmo), pulpería afrancesada (Choripán, copa de vino, y picada con salame ¡picado fino!) y teatro un poco incómodo, lo que predispone al espectador de un modo particular, y puedo asegurar que uno no espera precisamente un Mucho ruido y pocas nueces. Sin embargo, es probable que recuerden esta obra si llegan a ver Los irreverentes, con Patricia Palmer y Jorge Schwanek (escrita y dirigida por Claudio Gotbeter). Pero no se apresuren que esto no es Shakespeare.
Realizar un tipo de pieza teatral como es Los irreverentes es animarse a hacer por primera vez un plato para importantes invitados. La sopa quedó aguada frente a la austeridad de la escenografía (sin decorados, sólo dos sillas) y a los diálogos filosófico-existenciales que conforman más que unas Migajas filosóficas, una filosofía hecha migajas. La propuesta del autor y director de la obra es poner a sus dos protagonistas en el emprendimiento de indagar sobre la (corrupta) esencia del hombre, en tono de crítica, y, como ellos le llaman, "gran provocación". Resulta evidente, por su parte, que en los mismos personajes se encuentra esta miseria. Si debo suponer que ésto es una gran provocación de Gotbeter para con el público, tendría que preguntarle si tenía pensado en que la gente pudiera soportarla hasta el final...
Patricia Palmer, en un papel técnicamente bien desarrollado, interpreta a la "pensadora", de quien Jorge Schwanek, gritón y redundante, intenta ser discípulo, para ayudarla en su proyecto de "gran provocación". Fácil y rápidamente nos damos cuenta de todo: ellos son dos patéticos, pobres seres humanos, y, muy terriblemente, vemos que la obra no va a ir más allá de lo dicho en los primera treinta minutos. El viaje al Éufrates, el análisis eutanásico del mamboretá y la borrachera son algunos episodios que muestran cómo la filosofía no es barata, y que lo que los protagonistas hacen no es filosofía, sino estupidez cósmica que terminó en una reflexión interesante. Sin embargo, la estructura de la obra, oscilante entre la comedia stand up, el drama naturalista y un match de improvisación, no llega a nuestros corazones más que como polémica en el bar (o en mi casa, ese día que vimos la botella vacía), como si el autor supusiera que en el Chacarerean Teatre uno toma mucho vino. Quizá sea lo más recomendable. Frente a este desconcierto muchos optaron por reírse constantemente de las bufonadas de la Palmer y Schwanek (aclaro: vi cervezas en sus mesas).
Las reflexiones de esta obra pudieron haberse llevado a buen puerto en una obra teatral con acto I, II y III, a lo Tennesse Williams, Henrik Ibsen u Oscar Wilde, sin quedar en la plena desnudez, con el viento que había esa noche de viernes. Gotbeter se arriesgó demasiado, aunque creo que con algunas modificaciones podría llegar a aumentar la calidad de su producto artístico. Empero, si Los irreverentes sigue tal cual yo la vi, nos deja fructíferas recomendaciones: Mucho ruido y pocas nueces, esa de Shakespeare que ya nombré, y Filosofía barata y zapatos de goma, de Charly García. Los irreverentes, es esencialmente lo que estas dos obras son meramente en su título. ¡De a poco, Gotbeter, que ya llegarás!
Hernán A. Manzi Leites
miércoles, 26 de septiembre de 2007
INLAND EMPIRE
(Puntaje: 9)
Antes de encontrarnos con las imágenes que dan comienzo este filme, sabemos que se trata de una película de David Lynch. La intencionalidad de nosotros, espectadores conocedores de una filmografía que claramente se centraría en Mullholland Drive y Lost Highway, apunta hacia un objeto artístico con márgenes, quiérase o no, definidas. Este encuadre no aparece en quienes no conocen la labor previa del director, pues la memoria acostumbra a sorprenderse en el modo de la “negatividad”: aquello que no recuerda, la sorprende. Eso sí: la sorpresa puede llevarnos a desocupar la butaca.Este no sorprenderse de lo que Lynch nos brinda es la clave para empezar a darle forma a lo que aparentemente en INLAND EMPIRE no tiene forma: la Idea. La forma que la película adopta intrínsecamente es la idea que se muestra en la obra y la Idea de la película logra mostrarse, precisamente, por el hecho de ser presentada en el formato película (y no, por ejemplo, en una escultura o canción). Quiero decir con esto que no es lo que se lee del argumento o relato lo que permite dar luz a la idea del creador, sino que más allá de lo que ocurre literalmente, lo que ocurre, ocurre en la forma de la película. Entonces, no resultaría INLAND EMPIRE una película amorfa, sino una película que en cuanto su Idea (¡atención!) es básicamente forma. Otros filmes son puro relato. La forma, en los mejores casos, no llega a salirse de la pantalla y mirarse desde fuera (desde la platea), sino que deja ver la idea (en el sentido laxo que puede ser, por ejemplo, “estar en contra de la guerra”, no Idea como esencia) y, quizá también, el relato en todas sus fases hasta su desenlace.
En términos más sencillos, intento explicar por qué la película de Lynch, en mi opinión, no se ciñe particularmente a la reconstrucción de un relato "agitado, no revuelto" con caprichos Buñuel-Dalí, y quiere, con su forma y su formato mostrarnos la Idea. Una de sus ideas, se dirá. Correcto. Pero no la Idea, que extiende su dominio de comprensibilidad más lejos que otras por saltar fuera de la película. Si esto no se tiene en cuenta, podremos decir con razón que Lynch dice su idea en una forma loca o que Lynch es un desquiciado, snob o "limado" (un poco de esto hay… no seamos taaaaan académicos). Quien se encuentre con la sorpresa del loco Lynch y le agrade, se quedará; quien no, se levantará refunfuñando (o dormirá desde el minuto 78 en adelante… unos 101 minutos más). Mi interpretación, pues, intenta separar espontaneidad, originalidad y capricho. No diría que deseo crear una lógica lyncheana en INLAND EMPIRE, pero quizá sí deseo recrear la Idea lyncheana, que se me hizo presente en la forma de la película.
Antes de comenzar con esta “recreación” de la idea e ir por fin a datos más concretos, aclaro que mi intención es también criticar y analizar el pretendido “surrealismo” y, como afirma temblorosamente una nota de la revista El Amante, “dadaísmo” de Lynch. Pensé que sería más provechoso redactar otro artículo a estos efectos, y también dejaría de pensar línea tras línea “¡al grano! ¡habla de INLAND EMPIRE!”. Conciencia tranquila y a trabajar.
Desde aquí no lean quienes no vieron la película (no por el argumento, pero para que no interpreten a partir de mis hipótesis, sino a partir de las propias)
Comentadísimo fue que Lynch hubiera filmado casi toda la película con una camarita de mano casera y poco tecnológica. Que Lynch no necesita grandes cámaras para hacer un buen producto lo concedo. Pero esta cámara juega un papel mucho más importante que... jugar ningún papel. La aparición de las cámaras del director intrerpretado por Jeremy Irons son las que de algún modo marcan la división entre la realidad y la ficción. Ahora bien, la cámara que no vemos, pero que Lynch sostiene, se mueve filmando todas las escenas y borrando la distinción entre fantasía y realidad. Para este Lynch camarógrafo, sólo hay realidad. Sin embargo, para nosotros, que no vemos, como dije, a Lynch, todo el filme es ficción. Dentro de esta ficción encontramos además el elemento fantástico: la brujería, la maldición gitana; y eso nos confunde un poco: ¿a qué nos atenemos como espectadores, a lo fantástico o a lo real?. He aquí una solapa que la ficción de la película nos abre como segunda instancia: el zigzagueo entre la realidad, la fantasía y la ficción A (la de el rodaje de la película) y la ficción B (la de la película, que nos abrió este panorama).
Comentadísimo fue que Lynch hubiera filmado casi toda la película con una camarita de mano casera y poco tecnológica. Que Lynch no necesita grandes cámaras para hacer un buen producto lo concedo. Pero esta cámara juega un papel mucho más importante que... jugar ningún papel. La aparición de las cámaras del director intrerpretado por Jeremy Irons son las que de algún modo marcan la división entre la realidad y la ficción. Ahora bien, la cámara que no vemos, pero que Lynch sostiene, se mueve filmando todas las escenas y borrando la distinción entre fantasía y realidad. Para este Lynch camarógrafo, sólo hay realidad. Sin embargo, para nosotros, que no vemos, como dije, a Lynch, todo el filme es ficción. Dentro de esta ficción encontramos además el elemento fantástico: la brujería, la maldición gitana; y eso nos confunde un poco: ¿a qué nos atenemos como espectadores, a lo fantástico o a lo real?. He aquí una solapa que la ficción de la película nos abre como segunda instancia: el zigzagueo entre la realidad, la fantasía y la ficción A (la de el rodaje de la película) y la ficción B (la de la película, que nos abrió este panorama).
Centrémonos ahora no en la clave de la cámara, sino en los personajes. No significará, obviamente, dejar a un lado la cuestión de la cámara, pero no podríamos hacer una analítica sin separar lo que en realidad está unido como un todo. La crítica no es la obra y, por ende, siempre fuerza la pieza hacia una analítica que la desmembra (si es una crítica-análisis interesante y no meramente una crítica de periódico).El actor, como ya puede entreverse en Mullholland Drive, tiene la capacidad y el deber (por trabajo, pero en Lynch podríamos hablar de un deber del actor que lo hace llevar una suerte de lastre hollywoodense) de dividirse en múltiples personas, que son la misma. El hecho de que sean la misma es el detalle que interesa... A primera vista, vemos a la protagonista de INLAND EMPIRE dividida en tres personas: Nikki Grace, Sue Blue (el papel representado en la película que Nikki Grace protagoniza, On High in Blue Tomorrows) y, naturalmente, Laura Dern (¿no es acaso el formato película lo que posibilita mostrar la Idea?). Ya muchos críticos antes que yo destacaron este juego de palabras entre Nikki GRACE y Sue BLUE (gracia y tristeza, respectivamente); son dos lados de la misma persona (y el nombre del personaje que interpreta Justin Theroux como el actor Devon Berk es Billy SIDE, lado). El borramiento de fronteras entre la película de la vieja versión polaca y la remake sucede también en el plano emocional de la protagonista: no hay fronteras para las emociones. Realidad, ficción, inconsciente y fantasía vuelven a mezclarse en idéntica persona y sobre idéntica materia: el filme.
De todos modos, INLAND EMPIRE debe verse para lograr impresiones propias. La propuesta de Lynch es clara en casi todas sus películas: resolvamos el asesinato, el misterio. En consecuencia, aquellos "datos" que me parecieron cruciales pueden no serlo para ustedes. Sin embargo hay repeticiones claras: el reloj se me ocurre ahora (las prostitutas, las puertas, los conejos Uf.Agotador. Si Lynch puede hacernos pensar tanto y sus obras no se secan nunca debe ser porque estamos frente a uno de los directores más destacados de la actualidad. Felicitaciones, David, ya sos inmortal.
A ver INLAND EMPIRE... de nuevo.
Hernán A. Manzi
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